Trimeresurus albolabris, una de las especies de crótalo que detecta objetos por el calor corporal. Foto: Rushen / Flickr

Algunas serpientes son capaces de detectar objetos como otros seres vivos por el calor corporal que emiten. Científicos del Instituto Federal de Tecnología de Zurich, en suiza, han logrado replicar esta cualidad en un material sintético y barato que pronto podría recubrir robots.

El material es una película fina y flexible que detecta cambios de temperatura con una sensibilidad dos veces superior a la de la piel humana. Es capaz de detectar, por ejemplo, un animal vivo pequeño a una distancia de un metro. La membrana se diferencia de todos los detectores térmicos actuales en que mide la temperatura a través del flujo de iones del aire. Es exactamente el mismo método que tiene la piel de algunas serpientes.

Los cambios en la temperatura del aire alteran la resistencia de esta piel sintética, enviando impulsos eléctricos al sistema de control que se quiera instalar. La membrana está hecha de pectina, una sustancia usada en las gelatinas alimentarias y fácil de obtener y producir a partir de fibras vegetales.

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La idea de robot capaces de detectar nuestra presencia a varios metros de distancia suena un poco inquietante, pero puede ser muy útil. Raffaele Di Giacomo, director del proyecto en el ETH Zurich explica que un robot dotado de esta piel puede atravesar una habitación llena de personas sin golpearlas o chocar con ellas. Asimismo, puede ser de gran ayuda para dotar a robots de rescate de un sistema para detectar personas en áreas con mala visibilidad o debajo de escombros.

La utilidad no se limita a los robots. La membrana podría servir para dotar a los miembros artificiales de un sentido del tacto más avanzado en conjunción con otras capas sensibles que se desarrollan en otros centros. Al final, la piel artificial completamente funcional está un paso más cerca. [ETH Zurich vía New Scientist]