Hay algo en Crossy Road que siempre hace que el final de una partida sea el inicio de la siguiente. Y la verdad es que resulta difícil decir qué es. Como ha ocurrido antes con grandes otros, Crossy Road es uno de los juegos más simples que he jugado pero también de los más adictivos.

El argumento es simple: ayuda a un animal, que al principio es una gallina, a cruzar una calle (infinita) esquivando los coches y midiendo tiempos para saber cuando avanzar. En la práctica, y aunque la esencia del juego sea efectivamente esa, Crossy Road está repleto de pequeños gags y detalles que lo convierten en una pequeña maravilla.

Es perfecto para jugarlo en la parada del autobús, en una sala de espera o en esa mirada furtiva al teléfono que siempre suele caer antes de irnos a dormir. Es gratuito (aunque tiene compras dentro de la aplicación, no invasivas) y está disponible para las dos principales plataformas. [iOS][Android]

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