Aunque realmente nunca es buen momento para ir a hacer tus necesidades en un tubo de metal abarrotado de gente a 800 kilómetros por hora, parece ser que algunos momentos son mejores que otros. Esto es lo que recomiendan al respecto los asistentes de vuelo.

Ir al baño en lugares públicos no es fácil para mucha gente. A algunos simplemente les preocupa el olor y la higiene del lugar. Otros simplemente odian esperar la cola para entrar. Sea como sea, una antigua asistente de vuelo llamada Erika Roth ofrece algunos sabios consejos para no tener que aguantarnos todo el viaje en la revista Mel Magazine.

El momento lo es todo, explica Roth. Tan pronto como se apague la señal de cinturones de seguridad, levántate y ve al baño. Si esa no es una opción, el siguiente mejor momento es justo antes de que la tripulación sirva el primer refrigerio. La gente generalmente ve aparecer el carrito de las bebidas y no quiere que pase de largo, lo que te ofrece un buen rato de privacidad si andas rápido de reflejos.

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Si te preocupa el olor, Roth sugiere que llevemos encima algún sobrecito de café molido y lo dejemos abierto antes de hacer nuestras cosas. Eso impedirá que dejes el baño apestado para todos los pasajeros que vengan detrás y solo las azafatas sabrán lo que ha pasado. Un pequeño bote de ambientador también puede hacer las veces, pero no trates de tapar tu rastro con perfume o colonia porque solo harás las cosas peores.

Roth también recomienda no tomarnos todo el tiempo del mundo en el servicio. Hacerlo solo garantiza que alguien se ponga a llamar a la puerta, lo que hará la situación aún más incómoda para todos [vía Mel Magazine]