Imagen: Buick

Se llama guantera, no hay que ser un genio para deducir que el compartimento que tienen los coches en el salpicadero servía originalmente para que el conductor guardase sus guantes. Nuestros compañeros de Jalopnik cuentan cuándo se introdujo y cómo acabamos dándole el uso que tiene hoy en día.

El primer precursor de la guantera apareció en el año 1900: el fabricante de automóviles de lujo Packard Motor Car Company ideó una caja para que sus clientes tuvieran “espacio de sobra para [almacenar] paquetes, impermeables, etcétera”. Sin embargo, el concepto de guantera se atribuye a la piloto de carreras Dorothy Levitt, que en 1909 escribió:

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En cuanto a los guantes: nunca use guantes de lana, sino guantes compuestos por la suave piel de cabrito. Encontrará espacio para guantes en el pequeño cajón bajo el asiento del coche.

Esta fotografía de Levitt (que además de conductora y escritora era mecánica, piloto de aviones y feminista) ilustra perfectamente aquella idea:

Imagen: H. W. Nicholls

El término “guantera” —en inglés glove compartment o glove box— empezó a usarse de forma natural en los años siguientes. Los conductores de esos primeros coches (podríamos decir, más bien, los maquinistas de esos primeros carruajes automáticos) llevaban guantes para no quemarse con el calor que desprendía la caldera de vapor, para hacer frente al frío del invierno y para no mancharse de polvo. Al fin y al cabo, eran vehículos abiertos a la intemperie.

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La guantera, inventada sin querer por Packard y reinventada de algún modo por Dorothy Levitt, fue adoptada de inmediato por el resto de fabricantes. El Oldsmobile Curved Dash de 1902 tenía un bolso de piel que se cerraba con cuatro hebillas colgando de su tablero de instrumentos. El runabout de Duryea de 1903 tenía una caja integrada en el salpicadero que se abría por la parte superior en lugar de la parte frontal.

La guantera es el único elemento del coche que fue creado específicamente para una prenda de vestir y sobrevivió hasta nuestros días*. Sí, hubieron otros: los primeros Cadillac, por ejemplo, tenían barras para colgar las batas y mantenerlas calentitas (el fabricante vio una oportunidad de negocio e incluso vendía sus propias batas con el monograma de la marca).

En 1930, después de mucha experimentación —cestas de mimbre y baúles incluidos—, la guantera se convirtió en un estándar del coche. Con los años, los guantes dieron paso a otros objetos. La guantera empezó a utilizarse para guardar desde el manual del propietario hasta cualquier objeto personal que cupiera ahí dentro. Con el boom del automóvil que vino después de la Segunda Guerra Mundial, el coche se convirtió en un objeto personal y lo mismo ocurrió con el contenido de la guantera.

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Eso no quiere decir que la experimentación se acabara: ha habido varios intentos modernos de reinventarla. Algunas guanteras funcionaron como bandejas de comida antes de que se introdujeran los posavasos. La del Cadillac Eldorado Brougham de 1957 fue un paso más allá con un set de coctelería completo y vasos de chupito. Y Doge la convirtió finalmente en una nevera con su tecnología Chill Zone de 2006.

Así fue como pasamos de usar la guantera para guardar guantes a usarla para enfriar latas de cerveza. Quién sabe qué vamos a querer guardar de aquí a otro siglo, cuando ni siquiera tengamos que conducir el coche.

(*) me corrigen en los comentarios, y con razón.