Los seis núcleos de un chip A11 Bionic como el que lleva el iPhone X. Imagen: Apple

Gigahercios, nanómetros, núcleos, bits... La industria nos ha enseñado a repetir esos números como loros sin pararnos a pensar por un segundo en el increíble proceso de miniaturización que ha tenido lugar (que sigue teniendo lugar) desde antes de que se formulara la famosa ley de Moore.

Nada como remontarse a aquellos años para poner en perspectiva el estado actual de la fabricación de transistores. El profesor J. Bradford DeLong, de la Universidad de California en Berkeley, hizo las cuentas con un iPhone X.

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Según la web de Apple, el último smartphone del mercado tiene un chip de 4300 millones de transistores. A eso hay que sumarle los transistores de la memoria flash de 256 gigabytes, que son aproximadamente 2,5 billones.

Teniendo en cuenta que pagamos 100 dólares por esos 256 GB y asumiendo que los transistores son un cuarto del coste total, podemos decir que con el iPhone X se nos irían 125 dólares en transistores. Quédate con esa cifra.

El computador AN/FSQ-7 desarrollado por IBM para la Fuerza Aérea de Estados Unidos

Ahora retrocedamos 60 años. En 1957 nacía Fairchild Semiconductor, la empresa que introduciría el primer circuito integrado comercialmente viable (y de la que saldría Gordon E. Moore para fundar Intel Corporation).

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Por entonces podías comprar memorias Phister 366 con una capacidad de 1 byte por nada menos que 65 dólares (320 dólares ajustados a la inflación). Y nada de modernos y edificientes nanotransistores: estaban hechas de tubos de vacío que tenían el tamaño de una bombilla y consumían una barbaridad.

De nuevo, es cuestión de verlo en perspectiva. En 1957, el equivalente a un iPhone X de 256 GB implementado con tubos de vacío:

  • Costaría 150 billones de dólares ($150.000.000.000.000) de los de hoy, una vez y media el producto mundial bruto, casi ocho veces el PIB de Estados Unidos, 122 veces el de España o 143 veces el de México.
  • Ocuparía 10 millones de hectáreas: un edificio cuadrado de 100 pisos, 300 metros de altura y tres kilómetros de largo por tres de ancho.
  • Consumiría 150 teravatios de potencia, 30 veces la capacidad de generación de energía eléctrica actual de todo el planeta.

Pero hay más. Un computador AN/FSQ-7 de la época operaba a 75 KHz. Para igualar una velocidad de reloj de seis núcleos a 2.4 GHz como los del chip A11 Bionic que incorpora el iPhone X harían falta:

  • 3000 veces el producto mundial bruto, 16.000 veces el PIB de Estados Unidos, 244.000 veces el de España o 286.000 veces el de México.
  • 2000 edificios de los de 100 pisos, 300 metros de altura y tres kilómetros de largo por tres de ancho.
  • Y 300 petavatios de potencia, 60.000 veces la capacidad de generación de energía eléctrica actual de todo el planeta.

Wow.

Pero el procesador de Apple es solo un ejemplo. Samsung y Huawei fabrican sus propios chips de 10 nanómetros con miles de millones de transistores. Pequeños sistemas de hardware que concentran CPU, GPU, ISP y hasta motores neuronales en una superficie de apenas 1 centímetro cuadrado. Un edificio de cien pisos de los años 50 que hoy llevas en tu bolsillo para hacer cosas tan increíbles como poner tu cara sobre el emoji de la caca con ojos.

[J. Bradford DeLong]