Steve Ballmer y Stephen Elop, los CEOs de Microsoft y Nokia respectivamente cuando se produjo la adquisición. Imagen: AP

Cuentan que los gritos de Steve Ballmer podían escucharse desde fuera de la sala de reuniones cuando la junta directiva de Microsoft no apoyó sus planes de comprar la división móvil de Nokia. Al final los convenció y las compañías firmaron un acuerdo de 7.200 millones de dólares. El daño ya estaba hecho.

La compra de Nokia ha sido un fracaso monumental para Microsoft desde el primer momento. En 2013, tras el acuerdo, ganaron 25.000 empleados. En 2014, ya con Satya Nadella como nuevo CEO, cortaron por lo sano y despidieron a 18.000 personas. En 2015 anunciaron el despido de 7.800 trabajadores más. Y ahora Microsoft ha dejado en la calle a 1.850 empleados más, 1.000 de ellos en Finlandia —país donde se mantuvo el diseño y la producción de los Lumia.

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Los nuevos despidos suponen un impacto de 950 millones de dólares para la compañía, quizá el golpe de gracia para la marca Lumia. En el último trimestre, Microsoft vendió 2,3 millones de dispositivos Lumia (un 73% menos que el año anterior) y sufrió una caída del 46% en ingresos. Tampoco amortizan mucho los 350 millones de dólares que Microsoft ingresó por la reciente venta de la división de móviles básicos Nokia, que fueron a parar a Foxconn.

Satya Nadella estaba en contra de la compra de Nokia antes de convertirse en CEO de Microsoft

Pero en Redmond se niegan a admitir que Lumia esté acabada. Terry Myerson, responsable de Windows y dispositivos, escribió en un memorando interno sobre los despidos que Microsoft seguirá “actualizando y dando soporte a la línea actual de teléfonos Lumia y a los terminales de los socios fabricantes” y volverán a desarrollar “nuevos y geniales dispositivos”.

Hay al menos ocho motivos de peso por los que Microsoft compró parte de Nokia (entre otras cosas, Nokia controlaba el 90% de la cuota de mercado de Windows Phone) y es difícil decir a toro pasado que otra opción habría sido mejor para aumentar la relevancia de Windows en el móvil. Pero lo cierto es que la compra se ha convertido en una sangría para Redmond y Espoo, la ciudad donde se fundó Nokia. El fracaso de Nokia le ha costado a Microsoft, como poco, los 8 mil millones de dólares de la compra y los posteriores despidos.

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[The Verge, Recode]


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