Todo el mundo sabe que no hay que enfocar punteros láser en el ojo de nadie porque podrían dañar tu vista (Hacemos énfasis en el podría porque normalmente el reflejo del parpadeo sea suficiente para proteger la retina), Pero, ¿y si eres un villano malvado que se ha propuesto construir un rayo mortal? ¿Cuántos punteros láser necesitas para crear un arma capaz de matar?

Si suena a una pregunta enloquecida es porque lo es. Los punteros láser están diseñados para que se puedan usar de forma segura en el día a día. Obviando que apuntar al ojo entraña unos riesgos, la idea de convertir punteros láser en un arma pasa necesariamente por la potencia de los láser que vayamos a usar.

Una introducción rápida a los láser

Antes de entrar en la pérfida matemática de cómo matar a alguien con un puntero láser (o con muchos) es necesario repasar una cuestión sobre física: ¿qué es un láser?

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La palabra láser es el acrónimo inglés de amplificación de luz por emisión estimulada de radiación. O sea, que estamos ante un rayo de luz pura. Un montón de fotones moviéndose en la misma dirección (normalmente la luz se disemina en todas direcciones). Los láseres de alta potencia depositan una gran cantidad de energía en un punto muy pequeño lo que produce calor y, en algunos casos, terribles quemaduras. Lockheed Martin, por ejemplo, trabaja en un láser capaz de abrir un agujero de feo aspecto en el capó de un coche (y freir el motor de paso).

La potencia de un láser (y su peligrosidad) dependen de la cantidad de energía que emiten, que normalmente se mide en vatios (o milivatios en el caso de los punteros). La Administración Federal de Alimentos y Medicamentos (FDA) requiere que los punteros láser de uso doméstico sean de menos de 5 milivatios. Los modelos más baratos (alrededor de dos dólares) son de menos de un milivatio. A veces los punteros láser fabricados en países asiáticos no incluyen las pegatinas de seguridad correspondientes, e incluso carecen del filtro de infrarrojos para evitar que esa radiación más perjudicial escape.

Los peligros de la radiación infrarroja no son letales. Simplemente es más peligroso porque es invivible al ojo humano y no dispara el reflejo de parpadear antes de que pueda producir quemaduras en la retina. En el peor de los casos, la quemadura dañaría tu visión, pero no te mataría. Necesitamos algo mucho más potente que 5 milivatios.

Vamos al grano

Los láseres tienen una cualidad sorprendente, y es que puedes enfocar los haces de varios láseres poco potentes para crear uno más fuerte. Esta tarea, por cierto, no es nada fácil. Hace falta enfocar los haces con una elevada precisión por medio de una lente que enfoque todos ellos en la misma dirección. Es un poco el viejo chiste de los cazafantasmas de “¡No cruces los rayos!” pero llevado al terreno científico.

Si nuestro depravado objetivo es matar a alguien, lo más sencillo sería seguir disparándole al ojo. Un láser lo bastante potente podría quemar la retina y alcanzar fácilmente el tejido cerebral que hay detrás, pero hay un problema. Tardaría mucho y requeriría que el blanco no se mueva en absoluto. Habría que atarlo o algo.

Esta sórdida escena de película de terror no se parece nada a los láseres que vemos en la ciencia-ficción. El factor tiempo es un problema serio. James Kakalios es profesor de física en la Universidad de Minnesota y autor de La física de los superhéroes. Kakalios explica que construir un rayo mortal a base de láseres (en general, construir un rayo mortal) es muy difícil.

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“Para perforar algo, tienes que depositar más energía en un corto período de tiempo más rápido que la energía que pueda ser disipada” explica Kakalios “Si puedes hacer esto, entonces vences los enlaces que mantienen junto el material y los átomos se apartan. Pero si el exceso de energía de los láseres se disipa en forma de calor, todo lo que habrás hecho es calentar el material”

Pero ¿Qué ocurre cuando calientas tejido cerebral? Se derrite. Considerando el hecho de que estamos hablando de unir un único mega-láser a partir de varios punteros láser, probablemente todavía te llevaría una cantidad decente de tiempo atravesar el cerebro de una persona.

Láseres impactando contra cerebros es una técnica en alza en el campo de la neurociencia. En pequeñas dosis, los láseres pueden activar ciertas áreas de actividad cerebral e incluso aliviar el dolor. Tim Spellman, doctor de neurociencia en la universidad de Columbia, pasa gran parte de sus jornadas laborales disparando láseres a ratones para la investigación médica. Con todo, es tremendamente consciente de que la presencia sostenida de láseres de alta potencia en el cerebro puede causarle daño permanente.

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“Básicamente vas a tener que calentar el tejido lo suficiente para que se queme la grasa, puesto que el cerebro es fundamentalmente grasa, y eso supone desde los 300 a 500 Cº” afirma Spellman en un email “Cómo de rápido ocurre eso en un cerebro humano, sin embargo, es algo que no sabes hasta que no lo pruebas. Mi suposición es que iría desde segundos a incluso unos minutos”.

Entonces, ¿cuántos láseres hacen falta?

Ya hemos determinado que si se dan las circunstancias correctas los punteros láser pueden ser enfocados a través de una lente para crear un haz más potente bajo las condiciones adecuadas. También sabemos que un láser lo bastante potente puede atravesar la retina y derretir el tejido cerebral en un intervalo de tiempo más o menos breve, pero ¿cómo de grande es el láser que necesitamos?

La respuesta es: muy grande. Pusimos la morbosa cuestión en manos de Rebecca Thompson, de la Sociedad Americana de Física, y doctorada en Física por la Universidad de Texas. Thompson hizo cálculos y los comprobó. Merece la pena transcribir literalmente su respuesta.

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Para que un láser mate a alguien necesita ser capaz de quemar o hervir tejidos. Aproximadamente hace falta un láser de un kilovatio para atravesar la retina y alcanzar el cerebro en un plazo de tiempo lo bastante breve como para que no pueda reaccionar.

Los punteros láser como los que se utilizan para jugar con el gato apenas alcanzan los 5 milivatios. Harían falta 200.000 punteros, todos ellos enfocando en la misma lente de manera precisa. Cada puntero, asumiendo que eliminemos la cubierta y lo que no necesitamos, mide 0,5mm de diámetro. Los 200.000, por tanto, ocuparían una retícula cuadrada de algo más de dos metros por dos metros.

Pero tenemos que apuntarlos todos al mismo punto. Para ello necesitamos una semiesfera con un radio de alrededor de 167cm. Si quieres crear un rayo mortal a base de punteros láser necesitas, redondeando, una semiesfera de tres metros de diámetro en la que hay que instalar 200.000 punteros láser perfectamente alineados hacia una lente y perdirle a tu víctima que por favor se esté muy quieta un momento. En cuanto a la precisión del disparo, probablemente es la parte más fácil, pero hace falta acertar bien o la persona no moriría.

Eso es todo. Solo hace falta montar una instalación del tamaño de una furgoneta, conseguir una lente especial, y apuntar con suma precisión a un objetivo inmóvil. ¡Voilá! Hemos conseguido una muerte por punteros láser. Por favor, no intentéis esto en casa.

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