Foto: Andrew Neel vía Unsplash.

Te has preparado la entrevista de trabajo con todo detalle. De repente, te hacen una pregunta sobre la que no tienes la menor idea y llegan los sudores fríos y el estómago agarrotado. Que no cunda el pánico. Hay varias maneras de contestar sin que se note que no tenemos ni idea.

Los consejos no son nuestros. Han sido elaborados por Lily Zhang, una especialista en desarrollo laboral del MIT que se dedica precisamente a entrenar a licenciados recientes y jóvenes trabajadores en el arte de mejorar su trayectoria laboral.

En realidad no importa cuál sea la pregunta y por qué no sabemos la respuesta. Puede ser sencillamente una cuestión técnica que se nos escapa, un concepto del que nunca habíamos oído hablar, o una pregunta inesperada que nos bloquea porque no contábamos con ella. Estas son las opciones que tenemos:

Tómate tu tiempo

Antes de nada, no te quedes en silencio. Haz saber a tu interlocutor con un gesto o una expresión del tipo: “Interesante pregunta. Deja que lo piense”. Tómate unos segundos para poner en orden tus pensamientos y trata de responder de la mejor manera que puedas. Si no tienes ni idea puedes pasar a los siguientes puntos.

Piensa en voz alta

La mayor parte de las veces, las preguntas de los entrevistadores no buscan respuestas exactas, sino valorar tu reacción ante ellas y tu capacidad para afrontarlas. Trata de explicar los pensamientos que has tenido reflexionando sobre la cuestión.

Si por ejemplo te preguntan cuál es tu metodología de trabajo en un proyecto concreto y no tienes ningún tipo de metodología, trata de imaginar cómo sería ese procedimiento si lo tuvieras, y comparte los pasos que sigues en voz alta. Ayuda estructurar los pasos con números (En primer lugar...) o con adverbios (Primero hago esto, después, hago esto otro, finalmente...). También es bueno matizar que la respuesta que estás dando depende mucho de la situación y del tipo de proyecto. Da a entender que eres flexible.

Redirecciona la pregunta

Si realmente no tienes ni idea de la respuesta y no encuentras una manera racional de estructurar una respuesta, trata de redireccionarla hacia un área en la que sí seas experto.

Advertisement

Advertisement

Por ejemplo, si te preguntan cuál es tu experiencia en marketing digital en redes sociales y no tienes esa experiencia, no digas que no la tienes. Redirige la pregunta hacia donde sí eres experto con una nota de entusiasmo del tipo “Eso es precisamente lo que me gusta del puesto. Tengo experiencia en marketing de estos otros tipos y trabajar en redes sociales es una oportunidad estupenda para aplicar mi experiencia en un campo que está en pleno crecimiento”.

Ten a mano un comodín

Llegamos al último supuesto. No solo no sabes responder a la pregunta, es que ni te ves capaz de estructurar nada coherente ni redireccionarla a nada con seguridad. Es la hora del comodín, una respuesta a prueba de fallos.

Esa respuesta no está escrita. Depende completamente del puesto y del entrevistador, pero generalmente siempre sigue la misma estructura. Comienza reconociendo brevemente que no sabes la respuesta exacta (el entrevistador no es idiota) y enlaza esa frase directamente con una respuesta entusiasta sobre lo que sabes de la compañía y lo que crees que puedes aportar en ese puesto de trabajo gracias a tu experiencia. Para que esta respuesta quede bien es preciso que estudies bien qué es lo que hace la compañía para la que vas a trabajar.

Sponsored

Antes de responder a cualquier pregunta, piensa siempre en por qué el entrevistador te ha preguntado eso. Normalmente no buscan una respuesta directa, sino confirmar una percepción sobre ti. [The Muse vía Lifehacker]