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Con frecuencia defendemos la idea de que lo natural es más saludable, pero esa afirmación no es aplicable a todos y cada uno de los casos (hay pocas sustancias más naturales que el arsénico). Esto sucede mucho en alimentación ¿Cómo de saludables son los alimentos etiquetados como orgánicos?

En AsapSCIENCE han elaborado un pequeño vídeo desmontando algunos mitos de la comida orgánica (sobre estas líneas). El primero y más importante es el uso de pesticidas.

“No llevan pesticidas”

A menudo se piensa que la agricultura orgánica o ecológica está completamente libre del uso de pesticidas o fertilizantes. Es una creencia falsa. Lo que están es libre de pesticidas y fertilizantes de origen sintético. Los agricultores son libres de usar pesticidas orgánicos cuyos residuos a menudo son tan perjudiciales para el ser humano como los convencionales. Hay que seguir lavando la fruta, por muy orgánica que sea.

“Si pone orgánico es que es orgánico”

Otro de los principales equívocos deriva del etiquetado. En Estados Unidos solo los productos que llevan la etiqueta 100% Orgánico lo son. La etiqueta “orgánico” admite hasta un 5% de aditivos químicos, mientras que otros etiquetados como “fabricado a base de productos orgánicos” puede significar que solo el 70% o el 50% de sus ingredientes lo son. Un detalle curioso es que en Estados Unidos basta que una gallina pase fuera de un edificio cinco minutos al día para que sus huevos de consideren camperos. En España la legislación es aún más difusa.


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“Lo orgánico es mejor para el medio ambiente”

Más que un sí es un “depende”. Los cultivos orgánicos son hasta un 30% menos eficaces en términos de rendimiento que sus homónimos convencionales. Eso obliga a incrementar el terreno cultivable para lograr la misma cantidad de alimentos, lo que debilita en parte el argumento ecológico. Lo que sí hay que reconocer es que usualmente los agricultores ecológicos aplican procedimientos de cultivo y rotación que respetan más la tierra.

“Lo orgánico tiene muchos más nutrientes”

Finalmente, muchos estudios explican que la diferencia nutricional entre los productos frescos orgánicos y los convencionales existe, pero sus beneficios no son concluyentes a nivel clínico. En otras palabras, no hay tanta diferencia nutricional entre un pepino orgánico y uno de cultivo convencional. Otra cosa es que el primero pueda saber mejor porque se ha cultivado de manera tradicional y sin apresurar a la planta.

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Por supuesto, todo esto no significa que la comida orgánica sea perjudicial o poco recomendable. Al contrario. Simplemente se trata de no creer en ella ciegamente como si fuera la solución a todos nuestros males alimentarios. Unas patatas fritas de bolsa, al fin y al cabo, no engordan menos por ser orgánicas. Todo depende de lo equilibrada que sea nuestra dieta. [Scientific American vía AsapSCIENCE]