Los drones son unos increíbles vehículos de carreras y herramientas con las que grabar espectaculares tomas aéreas, pero no son juguetes. Un grupo de investigadores del Hospital de la Universidad Aalborg, en Dinamarca, ha puesto a prueba estos dispositivos y lo que puede ocurrir cuando entran en contacto con un ser vivo. No es agradable.

El objetivo de los médicos no es comprobar si un dron chocando contra una persona puede causar daños. No hace falta ningún estudio sesudo para eso. Lo que trataban de determinar es el tipo exacto de heridas que pueden causar y su gravedad. Esta información es muy útil a la hora de preparar un servicio hospitalario ante la eventualidad de recibir a una persona que ha salido herida tras un encontronazo con un dron. También será de utilidad para los propios fabricantes de drones a la hora de fabricar dispositivos más seguros.

Obviamente, para una prueba semejante no iban a usar nada vivo de verdad. Lo que han empleado en estas peculiares pruebas de impacto es un grueso pedazo de carne de cerdo. El tipo de prueba no se diferencia mucho de algunos test de la industria aeroespacial, y se ha centrado en determinar los daños que causan las hélices. Para ello se ha construido una catapulta de rail que simula la colisión de un dron de alrededor de un kilo de peso a una velocidad de 50 kilómetros por hora.

Advertisement

El sistema está aún en sus primeros estadios. Sus creadores esperan afinarlo para poder probar diferentes drones y rotores. De momento, ya se puede apreciar que las livianas hélices de fibra de carbono se clavan como cuchillos en la carne. Hasta que los investigadores obtengan más datos, no hagas como Enrique Iglesias y procura no interponerte en el camino de un dron. [Aalborg University via Gizmag]


Síguenos también en Twitter, Facebook y Flipboard.