Si un juego es estéticamente agradable, es posible que lo juegues por eso. Si además es un juego difícil, es posible que te atraiga en los primeros niveles pero te haga apartar el mando cuando las cosas se ponen demasiado complicadas. Cuphead es un equilibrio, casi perfecto, entre esos dos términos, precioso y difícil, pero adictivo como pocos.

La primera vez que el mundo supo lo que era Cuphead fue hace casi 3 años, durante la E3 (la conferencia de videojuegos anual más importante del mundo) de 2014. Numerosos retrasos en el desarrollo y varias fechas de lanzamiento después, el resultado ha merecido la pena. Mucho.

Por qué es un buen juego

Cuphead da en el clavo con bastantes cosas. Además, lo hace de una manera muy inteligente. Me explico: estoy convencido de que los desarrolladores de Cuphead entendieron que, para hacer el juego que querían hacer, no podían contentar a todo el mundo. Esa es una máxima en Cuphead, es uno de las mejores cosas que yo he jugado en todo 2017 (en mi top 10 seguro, en mi top 5 probablemente) pero no es un juego para cualquier tipo de jugador.

Para empezar, Cuphead es un juego muy difícil. Si además eres naturalmente torpe en los plataformas, como es mi caso, añádele un +8 en dificultad. En Cuphead hay varios tipos de pantallas, algunas giran en torno al sistema tradicional plataformero de ir avanzando, disparando y saltando (como un Super Mario, digamos) pero la mayoría son combates contra Jefes, sea a pie o en avión. En la imagen de arriba puedes ver este último caso, una batalla en avión contra un jefe.

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En la esquina inferior izquierda puedes ver que nuestro amigo Cuphead tiene 4 vidas (y de hecho tiene 4 porque habrá usado algunos de los bonus que ofrece el juego, lo normal son 3), y, si te fijas, la especie de medusa gigante contra la que lucha está lanzando 14 proyectiles en ese segundo concreto. Cada uno de los proyectiles puede quitarte un punto de vida así que, aunque no deja de ser un ejemplo, jugar a Cuphead a menudo implica esquivar una media absurda de proyectiles habilidades especiales, enemigos adicionales y explosiones.

Lo bueno es que, aunque innegablemente difícil, el equilibrio de Cuphead está tan bien balanceado que rara vez se siente como un juego injusto o demasiado difícil como para que merezca la pena. La sensación de gloria pletórica tras una hora intentando derrotar a un jefe, aprendiéndote sus combos y sus habilidades, las mejores estrategias para ganar, es un subidón de adrenalina que aquellos que hayan jugado algún Dark Souls o Bloodborne conocerán bien.

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Todo eso, por supuesto, bañado con la estética rotoscópica de los dibujos animados de principios del siglo 20 y una banda sonora a juego que es una bendita maravilla. Así, entre disparos frenéticos, saltos a un lado, arriba, abajo y habilidades especiales, los ojos se te inundan con la particular estética de Cuphead, su música y su ritmo intenso y frenético. La única manera de entenderlo es jugándolo, pero el resultado de todo ese bombardeo a tus sentidos es extremadamente agradable.

Por último, hay una última perla en Cuphead que me encanta además de por lo que es en sí porque por desgracia es cada vez más rara: tiene cooperativo local. Cooperativo de sofá, del de toda la vida. Con él un segundo jugador se pone en la piel del hermano del protagonista, Mugman. La experiencia de sentarse en un sofá y luchar contra hordas de jefes, ataques y explosiones mientras salvas a tu compañero in extremis para darle una vida más y sueltas la ristra de improperios más larga que conoces es una sensación que echaba de menos.

No lo compres si...

No te gustan los juegos difíciles y no te gustan los plataformas. Fin. La última afirmación debería cogerse con pinzas porque a mí, principalmente porque soy malísimo, no me suelen convencer los plataformas y Cuphead me ha encantado, pero sirve bien de referencia.

Léeme:

  • Puede que no haya hecho todo el ruido que debería, pero Cuphead es uno de los mejores juegos del año.
  • Creo que el último plataformas que me ha despertado la misma cantidad de sentimientos que Cuphead es algún Super Mario.
  • Es difícil, muy difícil, pero no tanto como para tirar la toalla. Cuando vas a darte por vencido te embauca una vez más y es justo cuando lo consigues.
  • Tiene cooperativo local.
  • Es barato

Cuphead está disponible exclusivamente para Xbox One y Windows 10 por $20/19€