Imagen: Lightspring / Shutterstock

Cada vez estamos menos acostumbrados a que nos confronten con un punto de vista diferente. Nuestras redes sociales tienden a ser muy afines y homogéneas en su composición ideológica y vemos cada vez menos opiniones opuestas a las nuestras. Así es como el “me gusta” nos está volviendo cerrados de mente.

Nuestros likes en Facebook —y otras redes sociales que funcionan como agregadores de noticias— nos llevan a ver nuevos artículos que una y otra vez coinciden con nuestros propios intereses. Tiene sentido para vídeos de recetas y análisis de móviles, pero esta dieta informativa nos acostumbra a consumir piezas que se alinean perfectamente con nuestras opiniones en temas más trascendentales, como la economía, la política, el cambio climático o la salud.

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Eli Pariser, activista de Internet y cofundador de Upworthy, acuñó el término filter bubble (la burbuja del filtro) para describir este fenómeno por el cual los motores de recomendación de las redes sociales ocultan ciertos aspectos del mundo real a sus usuarios. El “me gusta” nos atrinchera en nuestras propias creencias, un comportamiento peligroso que puede polarizar a la población, creando divisiones perjudiciales en la sociedad.

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No es una idea nueva. Nos sentimos naturalmente atraídos por aquello con lo que estamos de acuerdo, algo que la psicología explica a través del sesgo de confirmación y la teoría del refuerzo. Tendemos a reforzar nuestras propias creencias porque no nos gusta estar equivocados ni que nos confronten. Sin embargo, con el panorama actual de los medios de comunicación (publicaciones divididas para simpatizar con un punto de vista en particular y algoritmos que lo facilitan), caer en esta trampa es más sencillo que nunca.

Como explican en The Next Web:

En los medios de comunicación pre-sociales ibas a tu sitio de noticias favorito a echar un vistazo y te encontrabas una variedad de temas con puntos de vista que no reflejaban el tuyo propio, y tal vez alguno que valía la pena leer. Este era especialmente el caso de las páginas editoriales, que contaban con artículos de opinión de todo el espectro político.

Con la agregación, en cambio, las personas tienden a gravitar hacia los contenidos y las ideas con las que están de acuerdo. Por eso el feed de Facebook está lleno de artículos sobre los temas que más te interesan. Y cuanto más haces clic en el mismo tipo de temas, más dispuesto está Facebook a servirte el mismo tipo de sugerencias.

Podríamos pensar que es inevitable (hoy en día, los medios funcionan por audiencias y compartidos en redes sociales), pero un grupo de investigadores de la Universidad Cornell demostró lo contrario en un estudio de 2013. Para el experimento seleccionaron a un grupo de usuarios que compartían un lugar común sobre un tema sensible en Chile, les pusieron noticias con el punto de vista opuesto y comprobaron que la mayoría de ellos hacía clic.

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El estudio sugiere que incluso las personas que hablan abiertamente sobre temas controvertidos están abiertos a puntos de vista diferentes, y que un agregador de noticias con resultados orgánicos puede revertir el daño de una dieta informativa parcial. Si no es el caso, debemos al menos ser conscientes de lo importante que es escuchar a los que opinan distinto. [The Next Web]


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