Dicho así, suena a desastre, pero quizá no lo sea tanto. Deadpool 2 podría ser uno de esos contados casos en los que la marcha del director puede, de hecho, haber salvado el proyecto. Todo ello suponiendo que evitar que el film sea una gran superproducción sea buena idea.

Pero empecemos por el principio. El pasado 22 de octubre, The Wrap se hacía eco de un rumor que aseguraba que el el director de Deadpool 2, Tim Miller, había abandonado voluntariamente el proyecto por diferencias creativas con Ryan Reynolds. Fuentes internas del equipo de producción han confirmado hoy las razones exactas de la marcha de Miller.

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El director quería que Deadpool 2 fuera una película mucho más estilizada que el festival de chistes guarros que es la primera entrega. Sin embargo, Ryan Reynolds y los guionistas Rhett Reese y Paul Wernick se oponían a esa idea y querían mantener el tono de comedia de la primera. El estudio se posicionó a favor de Reynolds y los guionistas porque su propuesta es más conservadora y porque el proyecto de Miller requería triplicar el presupuesto de 58 millones de dólares de la primera para funcionar.

La gota que colmó el vaso fue la discusión sobre elegir a Kyle Chandler para el papel de Cable. Miller quería a Chandler, pero Reynolds no, así que el director ha decidido abandonar el proyecto en vista de que ninguna de sus ideas cuaja. Probablemente sea lo mejor que le ha podido pasar a Deadpool 2. Además eso quiere decir que aún hay una oportunidad de que Ron Perlman pueda hacer de Cable. [vía The Wrap]