Foto: National Nuclear Security Administration.

Daniel Jung, uno de los asistentes al festival Fyre que prometía un fin de semana de lujo pero se convirtió en un desastre similar a los Juegos del Hambre, demandó a sus organizadores y propietarios por 100 millones de dólares, asegurando que cobraron miles de dólares a sus asistentes para estar “varados en una isla remota” con “poco más que pan y una rebanada de queso para comer”.

La demanda colectiva involucra tanto a la compañía Fyre Media como a sus propietarios, Billy McFarland y Ja Rule, acusándolos de fraude, publicidad engañosa e incumplimiento de contrato.

Básicamente, la demanda de Jung hace tres acusaciones principales contra McFarland, Ja y Fyre Media. En primer lugar, que los organizadores sabían desde mucho antes de llevarse a cabo el evento que no podían alojar a los asistentes correctamente y aún así no lo cancelaron. La demanda también asegura que los organizadores de Fyre advirtieron a algunas estrellas muy importantes que no asistieran al evento, porque sabían que iba a ser un desastre. Esto, según los demandantes, es prueba de que los responsables sabían que “el festival estaba terriblemente mal organizado y podía ser peligroso para cualquiera que asistiera”.

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En segundo lugar alegan que el alojamiento no solo era de mala calidad, sino que ponía en riesgo la salud de los asistentes. Hay una cantidad enorme de pruebas del pésimo alojamiento que ofrecía Fyre en las redes sociales, y esta sección de la demanda incluye imágenes que fueron compartidas usando los hashtags #FyreFestival y #FyreFraud. Esta es la razón por la que es una mala idea hacer enojar a miles de millennials obsesionados con Instagram: existirá mucha evidencia de ello. En esta sección, Jung asegura que el equipaje fue arrojado a la arena desde un contenedor. También menciona que como alojamiento les ofrecieron carpas mediocres, que habían animales salvajes rondando por los alrededores del evento, la comida era atroz y había falta de seguridad y asistencia médica.

La evidencia.

Por último, la demanda alega que la mala administración de Fyre hizo que fuera aún más difícil para los asistentes escapar. Fyre promovía el evento como un “evento donde no necesitarás dinero en efectivo”, alentando a los asistentes a recargar miles de dólares en fondos en brazaletes electrónicos para gastar en el recinto. Lamentablemente para los que querían irse, esto impidió que pudieran acceder a taxis o autobuses para viajar al aeropuerto.

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Jung está siendo representado por el abogado Mark Geragos, una celebridad que ha estado involucrado en muchos casos de alto perfil. Por ejemplo, él fue quien representó a Winona Ryder en su caso de hurto en el 2002. También fue parte de la defensa de Michael Jackson cuando lo acusaron de abuso de menores, y también defendió a Chris Brown en 2011 después de su ataque a Rihanna. Es una persona muy solicitada por los ricos y famosos de Estados Unidos.

Si juegas con fuego te vas a quemar. Si juegas con niños ricos que tienen padres con amigos poderosos, te van a demandar.

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Fyre Media todavía no ha hecho comentarios ante la demanda, ni ha respondido la petición de comentarios de Gizmodo, aunque sí prometió devolver el dinero a todos los asistentes.

Y esto no acaba aquí. La página web oficial de Fyre dice que planean llevar a cabo el evento otra vez el próximo año, incluso atreviéndose a invitar de nuevo a la isla a los sobrevivientes de este año:

“Todos los asistentes del festival serán reembolsados en su totalidad. Estaremos trabajando en devolver el dinero durante los próximos días, y nos pondremos en contacto directamente con los invitados para más detalles. Además, todos los asistentes de este año tendrán pases VIP gratuitos para el festival que haremos el próximo año”.

Piensa lo que quieras acerca de Fyre Media, pero esta compañía al menos sabe que toda película desastrosa merece tener una secuela.


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