Ilustración: Angelica Alzona

Te levantas por la mañana después de una noche horrible donde no has podido dormir bien y se han visto afectadas tus horas de sueño. Es muy posible que al día siguiente no rindieras normalmente. Un estudio demuestra por primera vez la relación causal entre el sueño profundo y la eficiencia del aprendizaje.

El trabajo ha sido presentado por un equipo de investigadores de la Universidad de Zurich y del Instituto Federal Suizo de Tecnología. El equipo se propuso manipular la fase de sueño profundo y examinar sus efectos en el aprendizaje de nuevas habilidades. Se buscaba analizar la capacidad del cerebro para cambiar y adaptarse en respuesta a los estímulos que recibe de nuestro entorno en la corteza motora y cómo se ve afectada por el sueño profundo.

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Cuando hablamos de corteza motora nos referimos al área del cerebro responsable de los procesos de planificación, control y ejecución de las funciones motoras voluntarias. Por su parte, la fase de sueño profundo es clave para la formación y procesamiento de la memoria, así como para ayudar al cerebro a recuperarse después de todo un día de actividad.

La calidad subjetiva del sueño no se vio afectada

Imagen: angkrit 

Los investigadores pidieron a 6 hombres y 6 mujeres que llevaran a cabo tareas motoras durante el día siguiente a una noche de sueño imperturbable y otra noche de sueño profundo que había sido alterada. Las tareas consistían en aprender varias secuencias de movimientos con los dedos durante el día. Finalmente, por la noche y mientras dormían, la actividad cerebral de los sujetos fue monitorizada por EEG (electroencefalograma).

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Los voluntarios fueron capaces de dormir sin problema después de la fase de aprendizaje del primer día, sin embargo, su sueño se manipuló de manera específica en el segundo día del experimento (se utilizó la estimulación acústica durante la fase de sueño profundo).

Para ello, los investigadores localizaron la parte del cerebro responsable de aprender los movimientos de los dedos antes mencionados, es decir, para el control de las habilidades motoras (la corteza motora). Tal y como explican, los sujetos no eran conscientes de esta manipulación, creían que la calidad del sueño de ambas fases experimentales era similar al día siguiente.

Cuando las alteraciones profundas del sueño afectan la eficiencia del aprendizaje

Ilustración: Sam Woolley

Luego llegó la parte más interesante del estudio. En un segundo paso, probaron cómo la manipulación del sueño profundo afectó a las tareas de aprendizaje motoras el día después. Observaron de qué forma las curvas de aprendizaje y rendimiento de los sujetos de prueba cambiaban a lo largo del experimento.

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Como esperaban, los participantes fueron capaces de aprender la tarea motora al comienzo del día. Sin embargo, a medida que pasaban las horas la tasa de errores aumentaba. ¿Y después del sueño? A diferencia de una noche manipulada, cuando los participantes volvieron a disfrutar de un descanso marcado por el sueño profundo la eficiencia de aprendizaje mejoró considerablemente de nuevo.

Cuando se manipulaba la noche se revelaban pérdidas claras de rendimiento y dificultades en el aprendizaje de los movimientos de los dedos. La eficiencia de aprendizaje fue similarmente débil a la noche del primer día del experimento. Según explica la doctora Nicole Wenderoth:

Ilustración: Angelica Alzona

En la región fuertemente excitada del cerebro, la eficiencia del aprendizaje estaba saturada y ya no podía modificarse, lo que inhibía el aprendizaje de las habilidades motoras.

Por último, para asegurarse de que habían localizado el área del cerebro responsable del sueño profundo, los investigadores realizaron un experimento con la misma asignación de tareas, aunque esta vez manipulando otra región del cerebro durante el sueño. ¿El resultado? La manipulación no tuvo ningún efecto sobre la eficacia de aprendizaje de los sujetos de ensayo.

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Las conclusiones de este trabajo pionero, el primero que demuestra la relación causal entre el sueño profundo y la eficiencia del aprendizaje, es un paso muy importante en la investigación del sueño humano. Nuevos conocimientos que podrían aplicarse para entender enfermedades que se manifiestan en el sueño como la epilepsia. [Nature vía MedicalNewsToday]