Foto: Nicole Ottawa / Real Sociedad Fotográfica de Londres

Los tardígrados u osos de agua se cuentan entre los seres vivos más resistentes conocidos por el hombre. Estos pequeños microorganismos de aspecto extrañamente adorable sobreviven a la congelación, a la deshidratación total, a dosis de radiación letales para el ser humano e incluso al vacío del espacio. Un equipo de investigadores japonés ha logrado descifrar su ADN.

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A nivel evolutivo, los tardígrados forjaron su propio camino en algún momento del precámbrico, hace 600 millones de años. Desde entonces han tenido mucho tiempo para desarrollar sus increíbles habilidades. Obviamente, son un campo de elevado interés para la ciencia, pero su estudio se ha topado con un obstáculo: su genoma.

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En 2015, un equipo de la Universidad Chapel Hill, en Carolina del Norte, trató de secuenciar los genes del oso de agua solo para descubrir que es una auténtica rareza. El estudio, de hecho, llegó a la conclusión de que el 18,5% del genoma de los tardígrados pertenece a otros organismos incluyendo plantas, hongos, bacterias y virus. Según estos investigadores, los microorganismos habían adoptado estos genes mediante un método denominado transferencia horizontal.

Foto: Nicole Ottawa / Real Sociedad Fotográfica de Londres

El nuevo estudio llevado a cabo en la Universidad de Tokio ha llegado a diferentes conclusiones. Para empezar ha elegido la especie de tardígrados más resistente, el R. varieornatus, en lugar del Hypsibius dujardini que estudiaron en Estados Unidos.

Para continuar, los investigadores han tomado especiales precauciones para eliminar cualquier rastro bacteriano en los ejemplares, y se han basado en un método de secuenciación del ADN más preciso. El resultado aún no es un genoma completo, pero solo tiene un 1,2% de genes de otras especies frente al 18,5% anterior.

Foto: Tanaka S, Sagara H, Kunieda

La nueva secuenciación ha revelado algunos de los increíbles trucos que hacen al tardígrado tan resistente. La criatura tiene muchas más copias de una enzima antioxidante y de una sustancia reparadora del ADN que cualquier otro animal. Además, es propietario de una proteína llamada Dsup que lo protege de los efectos de los rayos-X, impidiendo que la radiación ionizante rompa las cadenas de ADN.

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Esta proteina puede trasladarse a seres humanos. En pruebas con células humanas, la Dsup ha logrado incrementar la tolerancia a los Rayos-X del ADN humano en un 40%. Aún es pronto como para hablar de un suero de tardígrado que proteja a los astronautas en el espacio, pero la nueva secuenciación es un comienzo muy prometedor para hacer nuestras estas y otras resistencias muy convenientes. [vía Nature Communications]

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