Imagen del equipo de investigación liderado por Julius Hallervorden. Él es el segundo de izquierda a derecha en la fila superior.

Cuando el Instituto Psiquiátrico Max Planck en la ciudad de Múnich se encontraba realizando restauraciones a una de sus secciones se encontró con una peculiar y perturbadora sorpresa. Los Nazis almacenaron cerebros completos (y partes de cerebros) para sus experimentos en este hospital, y todavía estaban allí.

El descubrimiento se llevó a cabo en el año 2015 pero apenas ahora es que sale a la luz pública. Este constaba de nada menos que unas 100 muestras de cerebros que, según los registros encontrados, pertenecían al doctor del estado e investigador del cerebro Julius Hallervorden, miembro del partido Nazi que a partir del año 1938 se convirtió en el director del departamento de Neuropatología del Instituto para la investigación cerebral Kaiser Wilhelm, lo que hoy en día es conocido como el Instituto Psiquiátrico Max Planck, y donde se encontraron los restos.

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Estos cerebros y muestras encontradas pertenecieron a las víctimas del programa de eugenesia de los Nazis, el cual buscaba modificar los rasgos hereditarios de la población y, literalmente, “mejorar la raza” en siguientes generaciones, mediante intervenciones quirúrgicas y métodos selectivos.

El doctor Hallervorden, que se puede ver con su grupo de trabajo e investigación en la imagen sobre estas líneas, experimentó durante décadas con cerebros de prisioneros que fueron ejecutados, prisioneros con enfermedades mentales y se dice que hasta con víctimas del Holocausto, debido a que recibía muestras de cerebro constantemente por parte del doctor de los campos de concentración.

Ahora, la misión del Instituto Max Planck será “asumir la responsabilidad e intentar identificar a las víctimas para que tengan un entierro digno”. Lamentablemente los descubrimientos relacionados a los restos y tragedias de la Segunda Guerra Mundial siguen siendo muy comunes, sobre todo en Alemania y en la Europa Oriental. Este, por más tétrico que sea, es otro caso más. [vía Arutz Sheva]


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