Una gran parte de nuestras interacciones con otras personas se basan en predecir qué podrían hacer o cómo podrían reaccionar ante nuestras acciones. Científicos de la Universidad de Harvard han descubierto un tipo de neuronas que se encarga justamente de esto, de intentar predecir "el futuro" de las acciones de otros.

Ziv Williams y Karen Haroush son dos investigadores de la Facultad de Medicina de Harvard que se dedicaron a estudiar a parejas de primates mediante pruebas rutinarias, juegos que les recompensaban no solo dependiendo de sus acciones, sino de lo que hiciera el otro.

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Los científicos utilizaron un juego llamado "el dilema del prisionero" que ofrecía a los monos, ubicados uno al lado del otro pero sin poder verse ni percatarse de lo que hacían, la posibilidad de cooperar o no cooperar con el otro. Dependiendo de sus acciones, obtenían una recompensa:

  • Si ambos cooperaban, los dos recibían 4 dosis de jugo
  • Si uno cooperaba y el otro no, el que no lo hacía recibía 6 dosis de juego, mientras el que lo hacía solo recibía una
  • Si los dos no cooperaban, ambos recibían dos dosis de jugo

Los monos, luego de miles de intentos y de conocer en cada uno de ellos qué era lo que elegía hacer su contraparte, intentaban predecir qué iba a elegir el otro, para así obtener la mejor recompensa.

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Estudiando y registrando la actividad del cerebro de los monos mientras jugaban, los científicos descubrieron un grupo de neuronas que se activaban cuando intentaban predecir lo que el otro mono iba a hacer antes de que sucediera. Estas se encuentran en un área del cerebro conocida como giro cingulado, donde también están ubicadas las neuronas responsables de tomar la decisión de si cooperar o no (este área está relacionada con las tomas de decisiones y la conducta).

En el 79% de los intentos la actividad neuronal relacionada a la predicción de acciones lograba predecir la acción del otro mono. No solo esto, los científicos comprobaron su teoría al inhibir la actividad de esas neuronas con ligeros pulsos eléctricos, y el resultado fue que cooperaban menos, incluso cuando su pareja lo hacía. Solo pensaban en la acción propia, no intentaban buscar el mejor resultado (y recompensa) anticipando la acción del otro.

Este descubrimiento podría ayudar a desarrollar nuevos tratamientos para el autismo y a entender mejor algunos desórdenes antisociales. Williams y Haroush mencionan que "cuando estás en una cita y quieres tomar el paso de dar ese primer beso y sientes que tu pareja te va a corresponder, son estas neuronas haciendo su trabajo". [Harvard vía New Scientist]

Foto: Leigh Prather/Shutterstock

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