Investigadores de la Universidad de Colorado y el MIT, con ayuda de la NASA, han descubierto nuevos detalles sobre los conocidos como cinturones de Van Allen, dos anillos de radiación que a su vez protegen a la Tierra de radiación exterior. Ahora, analizando datos captados por dos sondas de la NASA, han confirmado la existencia de una barrera de energía capaz de detener el paso de electrones que circulan alrededor de la Tierra a casi la velocidad de la luz.

Estos electrones cargados de energía, llamados electrones ultrarelativistas, circulan en la parte superior de la atmósfera terrestre, en la zona del cinturón exterior de Van Allen (a entre 11.000 y 20.000 kilómetros de la superficie de la Tierra). De adentrarse más allá de este límite, bombardearían todo lo que encuentran a su paso, inutilizando satélites, sistemas de comunicación, aparatos electrónicos y poniendo en peligro la salud de los astronautas en la Estación Espacial Internacional (la ISS orbita a 420 km de la Tierra). ¿Por qué no son en realidad un peligro?

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Gracias a los datos recabados por las dos sondas Van Allen durante 20 meses, científicos han descubierto que no es el campo magnético terrestre lo que mantiene a raya a esta radiación, sino una barrera impenetrable bautizada como "plasmaspheric hiss". Se trata de ondas electromagnéticas de baja frecuencia que impiden que estos electrones sobrepasen los 11.000 kilómetros de distancia de la Tierra. Esta barrera neutraliza los electrones, haciendo que choquen contra átomos neutros de gas y, al final, desaparezcan.

Los resultados de la investigación se han publicado ahora en la revista Nature y, según John Foster, del MIT, se trata del descubrimiento de un "fenómeno muy inusual, extraordinario y pronunciado. Lo que nos dice es que si sitúas un satélite o una estación espacial internacional con astronautas dentro justo antes de esta barrera impenetrable, su esperanza de vida será mucho mayor. Y eso es importante conocerlo".

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En la imagen debajo puedes ver los cinturones de Van Allen y las distancias respecto a la superficie de la Tierra. Las sondas Van Allen de la NASA ya permitieron descubrir el año pasado un tercer cinturón de radiación antes desconocido, y ahora han llevado al descubrimiento de esta barrera, que puedes ver también en esta visualización (la esfera interior de color azul verdoso). Un avance que servirá, entre otras cosas, para entender cómo sería posible proteger de las radiaciones cósmicas a una futura misión tripulada a Marte. [vía MIT y NASA]

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