Una de las espectaculares playas del Caribe. Foto: The Clear Communication People / Flickr, bajo licencia Creative Commons

Cuando un grupo de investigadores de la Universidad de Liverpool comenzó a estudiar las corrientes del Mar Caribe, lo último que esperaban encontrar era un sonido. Y no es un ruido de oleaje cualquiera. Es tan potente que afecta al campo gravitatorio terrestre. Literalmente, se puede detectar desde el espacio.

Todo empezó como una anomalía en los modelos de presión oceánica que llevó a los científicos a examinar con más detalle esa porción de océano comprendida entre Las Antillas (Cuba, República Dominicana o Puerto Rico) al norte y Venezuela al sur. El Mar Caribe presenta unas oscilaciones características que no deberían estar ahí.

Después de comparar lecturas de presión oceánica tomadas entre 1958 y 2013 con los datos del satélite Grace de la NASA, los investigadores descubrieron que el Mar Caribe funciona como una especie de silbato gigantesco. Las corrientes marinas que circulan de este a este son estrechas y muy rápidas, y genera una vibración que se traduce en oleaje. Las olas se propagan de este a oeste y chocan contra la orilla en países como Honduras o Nicaragua. Cuando lo hacen, nuevas olas reaparecen en el este en un fenómeno conocido como Agujero de gusano de Rossy.

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El caso es que el oleaje atrapado en el Mar Caribe genera una resonancia similar al aire dentro de un silbato, solo que es un silbato de miles de kilómetros y las vibraciones tardan 120 días en propagarse por su superficie. El sonido que emite es alrededor de 30 octavas más bajo que el sonido más bajo de un piano. En otras palabras, es inaudible para los seres humanos. Los científicos de Liverpool lo han elevado hasta un límite audible. Suena así:

De momento ya ha recibido el nombre no oficial de Silbato de Rossy y los resultados de su descubrimiento acaban de publicarse en la revista Geophysical Research Letters.

Aparte de lo raro que resulta la idea de que un mar emita un sonido tan intenso que pueda detectarse desde el espacio, lo cierto es que el particular sonido puede ser de mucha utilidad. Sus descubridores pretenden monitorizarlo y creen que sus variaciones pueden usarse para predecir las mareas (y posibles inundaciones costeras) con más exactitud. [vía Geophysical Research Letters]


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