Resulta que la automedicación no es solo cosa de seres humanos. Las hormigas también se dan a los fármacos cuando las circunstancias lo requieren. Un equipo de científicos de la Universidad de Helsinki, en Finlandia, ha comprobado que las hormigas ingieren fármacos de manera deliberada, concretamente peróxido de hidrógeno (agua oxigenada).

El peróxido de hidrógeno es excelente para desinfectar por via tópica, pero es tóxico por ingestión. Las hormigas, de hecho, no ingieren alimentos ricos en esta sustancia en condiciones normales. Solo lo hacen cuando padecen infecciones por hongos que puedan poner en peligro su vida. A resultas de este tratamiento, el porcentaje de mortalidad provocado por la infección desciende de un 60 a solo un 45 por ciento.

Lo más intrigante es que los insectos saben perfectamente qué dosis de peróxido de hidrógeno deben tomar para mejorar sin intoxicarse en el proceso. Cuando los científicos les ofrecían alimento con una concentración de agua oxigenada más alta, las hormigas lo combinaban con comida sin tratar para reducir la dosis. El cómo son capaces las hormigas de saber cuál es la dosis correcta aún es un misterio.

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En estado salvaje, las hormigas encuentran el peróxido de hidrógeno en otras plantas o en los cadáveres en descomposición de otras hormigas. La mejora en el porcentaje de supervivencia al hongo por ingerir agua oxigenada no es muy elevada, pero en una colonia con millones de individuos, un 15% puede marcar la diferencia. Se cree que algunas abejas hacen lo mismo libando flores ricas en nicotina cuando contraen infecciones, pero es la primera vez que se demuestra este comportamiento en insectos. [Evolution vía New Scientist]

Foto: P. Chinnapong / Shutterstock

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