Ya sabemos que llevar whisky al espacio no es una buena idea, pero hay otros experimentos menos extremos que sí pueden resultar interesantes. Uno de ellos ha llegado a una conclusión prometedora: tratar la madera de los barriles en los que envejece esta bebida modifica su aroma y su sabor.

El experimento comenzó en 2009 en la destilería Buffalo Trace de Kentucky, Estados Unidos. En ese año, los artesanos de Independent stave Company fabricaron ocho barriles de roble americano. Antes de recibir el tratamiento convencional de quemar el interior del barril (un proceso denominado carbonizado), la madera se sometió a un tratamiento de infrarrojos.

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Cuatro de los barriles recibieron 15 minutos de infrarrojos de onda corta y media al 70% de potencia. Los otros cuatro fueron sometidos a media hora de infrarrojos a menor potencia (60%). A continuación, se introdujo en ellos el mismo tipo de whisky y se pusieron a envejecer en el mismo lugar y bajo las mismas condiciones ambientales.

Uno de los almacenes de la destilería. Foto: Buffalo Trace.

Una variable tan breve como unos minutos de infrarrojos no debería haber afectado al whisky, pero sí que lo ha hecho, y mucho. Los infrarrojos tuestan la madera igual que el proceso de carbonizado, pero de manera más uniforme y llegando a capas más profundas de la madera.

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Pasados cinco años, el licor de los cuatro barriles tratados con 15 minutos de infrarrojos ha ganado notas de madera, caramelo y vainilla. El que se trató con 30 minutos, en cambio, tiene un sabor más acentuado a madera, con notas de frutas pasas y pimienta.

Bombardear barriles con infrarrojos no es lo único que se les ha ocurrido a los expertos de Buffalo Trace. La destilería mantiene más de 5.000 barriles experimentales en un almacén muy apropiadamente bautizado como Warehouse X. Algunos de los barriles simplemente se someten a diferentes variaciones de humedad o temperatura. Otros, como estos ocho, se tratan con técnicas como los infrarrojos para tratar de encontrar nuevas formas de refinar esta bebida.

La cosecha de estos ocho barriles se comercializará a finales de mayo en Estados Unidos como una colección embotellada en diferentes muestras de 375 mililitros. Su precio rondará los 47 dólares. [Buffalo Trace vía Popular Science]


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