Un equipo de arqueólogos ha descubierto una tumba de 2.300 años en la ciudad de Qingzhou, al este de China. Junto a ella estaba el cadáver de un saqueador de tumbas y un antiguo juego de mesa: 21 piezas rectangulares + un dado de 14 caras hecho con el diente de un animal. Las reglas se olvidaron hace 1.500 años.

Las caras del dado tienen números del 1 al 6, repetidos dos veces; las dos caras restantes están en blanco. Las 21 piezas del juego tienen números y símbolos pintados. También hay un tablero, en el que destacan dos ojos dibujados con patrones de nubes y rayos.

Los arqueólogos no han tardado en identificar el juego, que se conoce como Liubo. Fue tremendamente popular en China durante la segunda dinastía imperial china (del 202 antes de Cristo al 220 después de Cristo). Dejó de jugarse hace 1.500 años y las reglas se perdieron.

Un poema escrito hace 2.200 años nos da una idea de cómo se jugaba:

Y así, con dados de bambú y piezas de marfil, comienza el juego de Liu Bo // Se eligen bandos, que avanzan juntos, que se amenazan unos a otros // Las piezas son coronadas y la puntuación doblada. Surgen gritos «¡cinco blancos!»

El juego estaba en un pozo junto a la tumba, con más ajuares para el difunto. La tumba mide 100 metros de largo y se hizo para algún aristócrata del antiguo estado de Qi. Una rampa desciende hasta la cámara funeraria, que fue saqueada casi por completo. Los arqueólogos encontraron 26 excavaciones hechas por los ladrones. [vía Scientific American]

Imágenes: Chinese Cultural Relics

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