Olive Trees in a Mountainous Landscape. Wikimedia Commons

Un equipo de conservadores del Museo de Arte Nelson-Atkins (Kansas City) se encontraba examinando el cuadro de Vincent van Gogh, Olive Trees, cuando de repente dieron con algo insólito. Bajo la pintura se encontraba un pequeño insecto que se había conservado 128 años.

Los insectos siempre han tenido un lugar en el mundo del arte, desde los antiguos escarabajos egipcios hasta el arte asiático del bordado de escarabajos (o las piezas de “aves” en los cuadros de David Lynch).

Advertisement

En este caso, el hallazgo es más sorprendente. Los investigadores estaban examinando el cuadro junto al resto de las 18 obras que se exponen sobre el postimpresionista holandés. Curiosamente, la mayoría de estos trabajos se crearon cuando estaba en un centro psiquiátrico en la ciudad francesa de Saint-Rémy-de-Provence en 1889 y 1890.

El cuadro donde encontraron el insecto. Nelson-Atkins Museum

Cuando ampliaron el lienzo se encontraron con la sorpresa. El equipo del museo vio a un visitante inesperado entre los empastados de la pintura: un pequeño saltamontes. Según explicó Kathleen Leighton, gerente del museo:

Creemos que el saltamontes muerto probablemente quedó atrapado en la pintura por el viento y la pintura gruesa. Van Gogh solía pintar muy rápido con pintura muy espesa, por lo que es posible que no se diera cuenta de que estaba allí, aunque no estamos totalmente seguros de ello.

Van Gogh, como muchos otros artistas, trabajaba al aire libre con todos sus elementos, de hecho, solía quejarse del viento y los insectos voladores. La conservadora de pintura, Mary Schafer, descubrió las partes del insecto en el primer plano inferior del paisaje, aunque explicó que debido a su tamaño y la forma en que está incrustado, los visitantes del museo no podrán verlo. Para la mujer:

Imagen ampliada del saltamontes muerto. Nelson-Atkins Museum

No es raro encontrar insectos o plantas en pinturas que se completaron al aire libre, además tienen un interés especial, ya que los elementos naturales pueden ayudar a identificar la temporada en la que se pintó una obra.

No es el caso de la obra de Van Gogh, ya que un examen posterior sugirió que el insecto, al que le faltaba el tórax y el abdomen, ya estaba muerto antes de que aterrizara en el lienzo, por lo que podría haber terminado allí en cualquier época del año.

Advertisement

Sea como fuere, este descubrimiento es un claro ejemplo de lo bien que funcionan los estudios científicos como motores para la investigación histórica de las obras de arte. Además, el hallazgo es una prueba más de que incluso las obras de arte más famosas y estudiadas, pueden seguir ofreciendo sorpresas. [BoingBoing]