Se llama Acanthocystis turfacea Chlorella o ATCV-1, y hasta ahora se creía que afectaba únicamente a las algas. Un nuevo estudio publicado en la revista Science no solo ha confirmado la presencia de este virus en seres humanos, sino que ha encontrado indicios de que causa problemas a nuestro cerebro a nivel cognitivo.

Hace unos años, se hallaron restos del ATCV-1 en el tejido cerebral de varias personas fallecidas, pero no se pudo determinar si el virus había llegado ahí antes o después de la muerte, y la presencia del virus no estaba en absoluto relacionada con la causa del fallecimiento.

Recientemente, un grupo de investigadores de la Universidad Johns Hopkins, en Estados Unidos, encontró al ATCV-1 en cultivos procedentes de la garganta de varios pacientes psiquiátricos. Al principio ni siquiera sabían lo que era. Solo después de consultar una base de datos más amplia descubrieron que se trataba del ATCV-1, un virus propio de las algas. El organismo es uno de los virus más grandes que se conoce, tanto que su comportamiento es más parecido al de una bacteria.

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Intrigados por la presencia del virus en seres humanos, los investigadores de la Johns Hopkins, dirigidos por el virólogo Robert Yolken analizaron 92 voluntarios en busca del virus. Lo encontraron en el 43% de los sujetos. Es más, descubrieron que las personas que tienen el virus muestran un 10% más de dificultad a la hora de hacer ciertos test cognitivos, en especial los relacionados con la percepción espacial.

Muestra del virus atacando un alga. Foto: Van Etten Labs

Ratones menos hábiles

Tras el examen a personas, el grupo decidió infectar con el virus la garganta de un grupo de ratones. Al igual que con los seres humanos, los animales con el ATCV-1 mostraron un menor rendimiento a nivel cognitivo. Concretamente, tardaban un 10% más de tiempo en orientarse por laberintos, y pasaban un 20% menos de tiempo explorando objetos lo que, según los investigadores, son indicios de menor retentiva y déficit de atención.

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Al explorar el cerebro de los ratones afectados, los investigadores encontraron que el ATCV-1 afecta la región conocida como hipocampo a varios niveles, reduciendo el sistema inmune, e inhibiendo la producción de dopamina, un neurotransmisor común.

La idea de un nuevo virus capaz de reducir nuestra capacidad mental es inquietante, pero el equipo responsable del estudio se muestra cauteloso. Aún es preciso realizar más estudios sobre el ATCV-1 para establecer una relación inequívoca entre el déficit cognitivo de algunos pacientes y la presencia del virus. También es preciso confirmar la extensión del virus en humanos fuera de Baltimore, lugar donde se han llevado a cabo los estudios. Aparte de su posible efecto sobre el cerebro, el ATCV-1 no parece tener más consecuencias sobre el organismo. [Universidad Johns Hopkins vía Science y Motherboard]

Portada: Acanthocystis turfacea. Foto de Proyecto Agua / Antonio Guillén, en Flickr, bajo licencia Creative Commons

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