Solo hay una treintena de linajes de ameba repartidos por el mundo y no es fácil encontrar nuevas especies, pero un grupo de investigadores brasileños ha descubierto una que destaca por su parecido con un sombrero de mago. Le han puesto Gandalf, en homenaje al personaje de El Señor de los Anillos.

La Arcella gandalfi pertenece al grupo de las “tecamebas”, amebas que desarrollaron la capacidad de producir un caparazón para protegerse. Su tamaño es microscópico (mide menos de 80 µm), pero se considera grande para un organismo unicelular. Su color varía entre el amarillo claro y el marrón, y se caracteriza por su caparazón único en forma de embudo, que los fanáticos de la literatura fantástica encontrarán más parecido al sombrero de Gandalf o el Sombrero Seleccionador de Harry Potter.

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Los taxonomistas se decantaron por Gandalf el Gris y bautizaron la nueva especie en honor al personaje de Tolkien. Pero el proceso no fue fácil. La célula con forma de sombrero vive en agua dulce y ya había aparecido en varias regiones subtropicales de Brasil, pero el número de especímenes recolectados era demasiado pequeño para identificarla como especie.

Su análisis se basó en una caracterización biométrica y morfológica. Los científicos de la Universidad de São Paulo y la Universidad de Maringá consiguieron aislar el microorganismo y producir todas las mediciones e imágenes necesarias para asegurarse de que realmente se trataba de una nueva especie. Concluyeron que su forma era única entre las especies del género Arcella, y la bautizaron con el simpático nombre de A. gandalfi.

La ameba que se parece al sombrero de Gandalf no se parece a ninguna otra especie de ameba, y a su vez parece ser endémica de América del Sur. Sus descubridores proponen que se trate como una especie emblemática.

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¿Por qué tiene ese caparazón con forma de sombrero? Los científicos creen que el caparazón la ayuda a almacenar agua para las épocas de sequía, o simplemente podría protegerla de la radiación ultravioleta. Sin caparazón, su ADN quedaría expuesto a las inclemencias del sol.

[Acta Protozoologica vía EurekAlert]