Hace cinco años, en la feria CES de Las Vegas, Palm prometió cambiar el mundo de la telefonía con webOS, un sistema operativo creado para la nueva era del smartphone. Aquí estamos, media década más tarde y resulta que webOS es ahora la revolución prometida… en la televisión. ¡¿Qué?!

Bueno, la historia es bien conocida. Una carambola empresarial llevó el sistema operativo de Palm a HP y de HP a LG. La compañía coreana no tiene pensado de momento usarlo en teléfonos o tabletas pero ha adaptado el sistema operativo para usarlo en televisores. En Gizmodo en Español lo hemos probado en este CES 2014 y sí, realmente es un paso de gigante en el mundo de los conocidos como Smart TV.

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Esta es la situación en la que vivimos: muchos de los televisores que compramos hoy en día tienen acceso a Internet y aplicaciones pero la experiencia de uso es terrible. Los menús son confusos, los tiempos de carga desesperantes y la configuración tan compleja para el usuario medio que más de la mitad de los compradores acaba por tirar la toalla.

webOS tiene el potencial para cambiar esa situación. Todo el sistema se ha pensado para que configurar y usar las funciones avanzadas del televisor sea mucho más sencillo. Nada más encenderse por primera vez un asistente virtual -que puede describirse como un cruce entre un pájaro y una judía- se encarga de guiar al usuario por el proceso de configuración. Cada paso completado da paso a una animación y una explicación de lo que se ha hecho y por qué. Es rápido, no hay preguntas innecesarias y en menos de cinco minutos todo está en marcha.

El menú principal de webOS es una barra horizontal que se superpone a la imagen del canal de televisión (o la aplicación) que estemos viendo y que muestra nuestras aplicaciones y fuentes de entrada favoritas. Navegando hacia la derecha se puede acceder a más aplicaciones. Todo el proceso se controla con un cursor que recuerda a la púa de una guitarra, fácil de ver desde el sofá y que se desliza por la pantalla gracias al mando de LG, que incluye acelerómetros y puede detectar el movimiento.

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Para seleccionar una aplicación es cómodo. Para teclear en el teclado virtual resulta algo menos óptimo pero LG ha solucionado parte del problema integrando reconocimiento de voz y gestos en la pantalla.

Las unidades del CES solo estaban preparadas para reconocer la voz en inglés pero por supuesto saldrán adaptadas para cada mercado regional. Los gestos funcionaban bastante bien teniendo en cuenta que el suelo del centro de convenciones no es el mejor ambiente para probarlo (mucha gente, mala iluminación, etc…): basta levantar un dedo para llamar la atención del televisor y controlar el volumen sin necesidad de recurrir al mando.

Moverse entre las diferentes aplicaciones es increíblemente rápido, casi como cambiar de canal cuando estamos viendo la televisión. Ésta es sin duda la mayor ventaja de webOS. Muchos televisores inteligentes obligan a ir a un menú principal que cubre toda la pantalla y tardan en cargar las diferentes opciones. En webOS el concepto de barra de menú sobre la imagen ayuda a no romper la experiencia de visualización.

Entre las aplicaciones disponibles están los sospechosos habituales: Hulu, Youtube, Netflix… pero por supuesto pueden descargarse más. LG ha creado una tienda centralizada para aplicaciones, vídeos y pequeños juegos. Como suele ser habitual, cada región tendrá diferente catálogo, con aplicaciones adaptadas al mercado local.

Curiosamente ningún representante de LG quiso responder a la pregunta de si este sistema operativo es realmente una evolución del WebOS original o si se trata de una creación propia para la que han tomado sólo el nombre. En el fondo da un poco igual. Aunque no es perfecto (introducir texto para buscar, por ejemplo, sigue siendo incómodo) funciona, es intuitivo, y demuestra que la televisión inteligente no tiene que ser también compleja.

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No sabemos si webOS será el futuro de la televisión, aún es pronto para asegurarlo. Pero de algo estamos seguros: el software que manejará tu televisor en unos años se parecerá mucho más a este que a los desesperantes interfaces que pueblan ahora las Smart TVs.