Si vives en un espacio pequeño, el mínimo olor puede convertirse en un gran problema. Por cómo está distribuido mi piso, si decido cocinar beicon para el desayuno, todo el lugar queda con ese olor por el resto del día, incluso hasta el día siguiente. A quienes les gusta el olor del beicon, esto les parecerá genial. Sin embargo, en mi caso, busco formas de reemplazarlo con uno más neutral.

Ya sea que, como yo, necesites eliminar el olor del desayuno o simplemente mantener bajo control los aromas de tu cocina, aquí te mostramos algunas alternativas para conseguirlo, todas ellas más elaboradas que encender unas velas o abrir la ventana:

Prepara café

No importa qué tan fuerte sea el olor de lo que hayas cocinado, tu máquina de café podrá imponerse, más aún si mueles tu café antes de prepararlo.

Convierte tu horno en un ambientador

Hay una razón por la que los agentes de bienes raíces hornean galletas antes de recibir posibles compradores. Hornear galletas es una forma rápida de reemplazar cualquier olor de la cocina con el aroma de un delicioso postre.

Si no tienes a mano galletas, puedes simular el escenario de la siguiente manera: primero, precalienta tu horno a 200 °F (90 °C, aproximadamente) y apágalo; después, en la bandeja de hornear, coloca papel aluminio y, sobre este, una cucharadita de mantequilla, un poco de azúcar y canela. Deja esta mezcla en tu horno por un par de horas y el aroma se hará cargo de cualquier otro olor. Otra alternativa es realizar el mismo proceso, pero con cáscaras de banana o corazones (centros) de manzana.

Humedece bolas de algodón con extracto de vainilla

Mi abuela solía hacerlo. Siempre creí que era extraño, pero realmente funciona y solo se necesitan cosas que siempre hay a mano en casa. Toma unas bolas de algodón, humedécelas en vainilla y colócalas en distintos puntos de tu cocina.

Hierve clavos de olor

Si quieres una solución rápida y tienes provisiones de clavos de olor, ponlos a hervir para que su olor impregne el ambiente. Puedes obtener resultados similares hirviendo ramas de canela, o cáscaras de naranja o limón.