Para mí, el escritorio es la base sobre la que trabajo. El lugar al que por defecto van archivos, capturas de pantalla y archivos descargados. El cajón de sastre. Y como tal, en ocasiones puede ser un auténtico desastre (sí, eso es un juego de palabras). Lo bueno es que con un solo clic puedes arreglarlo, tanto en OS X como en Windows.

  • En Windows: es realmente sencillo. Clic con el botón derecho derecho del ratón sobre el escritorio, selecciona "Ver", luego podrás marcar o desmarcar la opción "Mostrar iconos del escritorio".
  • En OS X: no es tan directo, pero por suerte existen utilidades gratuitas como Hidden Me que se sitúan en la barra de menús y permiten ocultar/mostrar todos los iconos del escritorio con un simple clic.

¿Por qué es útil? Si das presentaciones o muestras a menudo tu escritorio a extraños puede ser una buena idea activarlo, sobre todo si lo acompañas de un bonito fondo de pantalla. Por otro lado, el desorden llama a más desorden, y tener un escritorio lleno hasta los topes de documentos colocados sin ton ni son es uno de los mejores ejemplos.

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Si no tienes iconos y sólo utilizas el escritorio para colocar archivos, hay algún que otro método todavía más hardcore. Este script de Automator, por ejemplo, permite hacer lo mismo y además enviarlo a la papelera, organizando y limpiando el disco duro de una sola vez.

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