Aunque el propio término del latín nos habla de “cualidad sobrenatural”, nosotros nos vamos a centrar en la magia como ilusionismo, entendiendo a este como un espectáculo y arte escénico que de forma artificial hacen realidad aquello que obviamente no lo es. Ponemos a prueba 7 trucos míticos.

Han existido un gran número de ilusionistas a lo largo de la historia, incluso ampliando el abanico del concepto, podríamos llegar a incluir a figuras históricas y auténticos héroes como fueron el mismo Alan Turing o René Carmille. Nosotros nos vamos a centrar en aquellos considerados como magos clásicos (o si se quiere modernos) cuyos trucos han perdurado en el tiempo. Nombres que a muchos le pueden resultar familiares como el de Fu-Manchú, Houdini o John Maskelyne, o los más conocidos en las últimas décadas como David Copperfield y David Blaine.

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En cualquier caso todos tienen una serie de rasgos en común: una puesta en escena única (con más o menos medios) cuya ilusión dejó asombrados en su momento a toda una generación de espectadores. Empezamos:

El truco de cortar a una persona con una sierra

Lo que vemos: Probablemente uno de los trucos de ilusionismo más antiguos del mundo (el mago Torrine lo realizó por primera vez en 1809) y en parte uno de los más sencillos de averiguar. Lo que vemos, aunque existen variantes, es a una persona que se introduce en una caja y el mago en cuestión es capaz de cortar el cuerpo y separar las cajas. Luego vuelve a unir las cajas y el sujeto sale intacto con todas sus extremidades.

Explicación: Como decimos, existen muchísimas variaciones de un truco legendario que se apoya en la perspectiva de las cajas con los espectadores y en las formas y huecos falsos del mismo. Las imágenes que acompañamos sirven para hacernos una idea y son ejemplos de variantes que han existido (perspectiva, tabla falsa debajo de la misma caja o incluso la utilización de pies falsos o un tercero para darle mayor veracidad al “corte” con el movimiento de pies).

Metamorfosis

Lo que vemos: Ideado por el gran John Maskelyne, se trata de otro “clásico” del ilusionismo. El espectador ve como el ilusionista se introducen en un gran baúl vacío, se introduce además en un saco y el baúl se cierra con llave. Luego vemos como el ayudante se sube al baúl y lo tapa, incluyendo todo su cuerpo, con una gran cortina. Acto seguido se baja la cortina y aparece encima del baúl el ilusionista mientras que el ayudante ha desaparecido. Se abre el baúl y encontramos dentro al ayudante metido en el saco.

Explicación: No es un baúl normal. Está dividido en dos por una tablilla de madera y su posición frente al público hace que estos no se den cuenta. De esta forma, cuando el ilusionista se introduce con el saco dentro del baúl, lo hace por la parte del baúl que le permite liberarse mientras espera que el ayudante suba la cortina. Es en ese momento cuando ambos intercambian posiciones rápidamente, el ilusionista retoma la cortina liberado, y el ayudante se introduce con el saco en el baúl.

Torcer el brazo 360º sin rompernos un hueso

Lo que vemos: El mago David Blaine nos muestra en el vídeo algo que a simple vista resulta imposible de realizar sin rompernos el brazo. El ilusionista coloca la mano sobre la acera y es capaz de girar 360 grados el brazo sin lógica aparente.

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Explicación: Aquí el truco es una simple ilusión óptica. El secreto está en la posición de partida de la mano. Para llevarlo a cabo sin que nos demos cuenta del truco, el mago utiliza unas mangas largas con las que no podemos ver la posición real del brazo, y por tanto asumimos que estará en la posición que parece más natural cuando nos arrodillamos y apoyamos la palma de la mano sobre el suelo. Sin embargo, y aquí está el truco, el brazo del ilusionista ya está torcido de manera que durante el giro realmente se está colocando el brazo en la posición natural (importante mirar a los ojos del espectador para que no se fije en cómo cambia la postura antes de empezar).

Perforando el cuerpo de lado a lado sin sangre ni lesión aparente

Lo que vemos: Otro vídeo con Blaine como protagonista, y posiblemente estamos ante uno de los más espectaculares y complicados de explicar. El mago utiliza delante de Ricky Gervais una aguja con la que cruza de lado a lado su brazo. Lo que vemos parece ciencia ficción, ya que podemos observar con detalle el momento en el que la aguja aparece por el otro lado del brazo y cómo la piel se estira mientras el mago se muestra relajado. Ni rastro de sangre o lesión aparente.

Explicación: Difícil de explicar, principalmente porque existen pocos casos y no hay revelación oficial. Pudiera ser que el propio Blaine utilizara algún tipo de implante especial en el lado opuesto del brazo, pero de ser así, no habría explicación al momento y la coordinación perfecta de la piel con el movimiento de la aguja de lado a lado. Aún así, esta podría ser válida.

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La otra sería aún más rara. Y es que existe un fenómeno médico, una conexión o canal anormal entre órganos y vasos que se denomina fístula. Hablamos de “un camino” en el tejido de la cicatriz que podría resultar el truco de Blaine. Una ruta que permitiría a la aguja pasar a través del brazo sin dañarlo. No es broma y en el siguiente vídeo vemos uno de los casos de ilusionismo donde se dio. De ser esta la respuesta, habría que pensar que el señor Blaine es el mago más profesional de cuantos existen.

La levitación de David Copperfield

Lo que vemos: El mago de los 90, el hombre que conquistó a Claudia Schiffer, también demostró un día que podía volar. El hombre se sacó de la chistera en una monumental producción la posibilidad de levitar. Además, los espectadores veían como pasaban aros a su alrededor o cómo se metía en el interior de una caja y seguía levitando.

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Explicación: Aquí tenemos un truco para explicar el propio truco. Y es que el creador de esta ilusión, John Gaughan, acabó revelando la levitación de Copperfield. El mago tenía unos cables de menos de 1 mm de espesor (invisible a la audiencia), unos cables capaces de soportar hasta 100 kg. Los cables a su vez estaban montados a un arnés en las caderas del ilusionista. El arnés, obvio, estaba cubierto con la ropa de Copperfield. Encima del escenario se encontraba toda una plataforma controlada por ordenador que mantenía la tensión de los cables, las sujeciones y le decían a Copperfield el movimiento a seguir.

En cuanto a los aros, nunca llegan a pasar por encima de él, siempre se tuercen bajo el ilusionista, es decir, es una ilusión óptica (podéis mirarlo detenidamente en el vídeo). Con la caja pasa algo parecido. Este es el vídeo explicativo:

El gran escape de Houdini

Lo que vemos: Un truco legendario que inició Houdini y que tiene múltiples variantes. En el vídeo vemos al mago Criss Angel, quién se pone una camisa de fuerza y luego es suspendido en al aire. Si la situación ya es de por sí complicada, se le añade un peso colgado del cuello de 22 kilos. El mago consigue salir ileso de la situación.

Explicación: En este caso no estamos tanto ante un truco, más bien parte del mismo es la propia destreza y entrenamiento del ilusionista. La idea siempre es generar peligro y tensión, que el público tema por la vida del mago, aunque obviamente no está en peligro. En este caso concreto hablamos de uno de los ilusionistas más famosos, cuyo truco ha realizado durante años en diferentes variantes, por tanto damos por supuesto que la camisa de fuerza, aún colgando, debería ser relativamente fácil para él.

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En cuanto al peso colgado, por supuesto no está suspendido de su cuello, probablemente está unido a algún punto de la camisa de fuerza. Y por supuesto también, seguramente no llega a esos 22 kilos.

El truco del pato

Lo que vemos: Copperfield de nuevo, esta vez con un pato. Primero presenta un cubo vacío y se lo da a un espectador. A continuación toma un pato y lo pone en un caja, luego deshace la caja en partes y el pato ya no está. Finalmente se acerca al espectador con el cubo y el pato se encuentra dentro del mismo. Por si no ha quedado claro, el ilusionista repite el truco en cámara lenta. Genial.

Explicación: Obvio, el pato no se transporta de un lado a otro. En este caso y como en muchísimos trucos, el ilusionista juega y recurre al humor en el show para distraer a la audiencia. En primer lugar y si nos fijamos bien, el cubo está medio cubierto, por lo que resulta obvio pensar que su interior no es totalmente visible porque dentro está el pato, que estaba ahí desde el principio (en una posición ciertamente incómoda).

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En cuanto al pato del comienzo que se introduce en la caja, no es un pato real. Los únicos patos reales son el del principio del truco (que Copperfield le da a su ayudante) y el pato del cubo. Una vez que el mago ha pasado el primer pato a su ayudante, es el momento de distraer a la audiencia, momento en el que el ayudante cambia el pato por uno inflable. Cuando el ilusionista pasa a recuperar el pato y lo lleva a la caja, es el falso. Ese es el momento en el que Copperfield aprovecha para introducirlo a la vez que lo desinfla para luego quitarlo “fácilmente” junto a una de las placas de la caja. Estamos ante un truco donde se conjuga muchísima práctica y humor para distraer al personal.

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