Antes de que lo haga la empresa mejor hacerlo uno mismo, debió de pensar Bob, un programador estadounidense que decidió subcontratar su trabajo a un desarrollador chino. 

Por una quinta parte de lo que le pagaban sus empleadores (un salario de varios cientos de miles de dólares anuales) Bob se pasaba la jornada laboral viendo vídeos en Youtube, comprando en eBay o comentando noticias en Reddit. Cuando llegaban nuevos proyectos en su departamento, los redirigía a su contratista del noreste de China, en la región de Shenyang.

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Gracias a una conexión VPN privada, el trabajador chino podía trabajar en los proyectos como si fuera el propio Bob, relata la operadora americana Verizon, encargada de investigar el suceso.

La compañía, que no se nombra en el informe de Verizon, permite a sus empleados desde hace años trabajar de forma remota y tardó en darse cuenta de la trampa. Alguien se fijó en que una de las conexiones a la red privada de la empresa procedía de Asia y pensó que podría tratarse de un caso de espionaje o algún tipo de software malicioso.

Bob se ofertaba a otras empresas como experto en C, C++, Perl, Java, Ruby, PHP y Python y en ellas realizaba un procedimiento similar, subcontratando sus proyectos a sus contactos en China. [The Inquirer]