Ayer mismo asistimos a la tradicional autopsia de la Xbox One por cortesía de los maestros cirujanos de iFixit. La operación no podía estar completa sin hacer lo propio con los ojos y oídos del dispositivo. La disección de Kinect 2.0 se ha saldado con una fiesta de sensores y la buena noticia de que también es relativamente fácil de reparar en caso de avería.

Relativamente, no significa que podamos entrar como Pedro por su casa y cambiarlo todo a placer. Abrir Kinect, para empezar, no es un proceso muy intuitivo, y huelga decir que hay que saber muy bien lo que se está haciendo. La buena noticia es que, salvo por el módulo infrarrojo, el resto de componentes son modulares y están sujetos con tornillos, lo que facilita su remplazo en caso de que uno se estropee o si nos da por los experimentos.

El componente más susceptible de avería (por ser el único mecánico) es el ventilador, y también se puede sustituir limpiamente una vez accedamos al interior. La nota final de posibilidad de reparación que iFixit ha dado a Kinect 2.0 es de seis sobre diez. [iFixit]

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