Animación de las ondas producidas por la fusión de dos agujeros negros: Imagen: NASA

Ha pasado más de un año desde que el observatorio Advanced LIGO confirmara por primera vez en la historia la existencia de las ondas gravitacionales. Ahora han vuelto a detectar (la tercera vez ya) estas ondulaciones en el tejido del espacio-tiempo, y lo han hecho con una precisión 10 veces superior.

En esta ocasión las dos estaciones de medición que LIGO tiene en Washington y Louisiana se han unido al laboratorio Advanced Virgo de Italia para crear una red que ha multiplicado por diez la precisión de las mediciones. Las ondas captadas proceden de una colisión entre dos agujeros negros de 31 y 25 masas solares respectivamente a 1.800 millones de años luz.

No solo eso, la red ha permitido por primera vez medir la polarización de las ondas gravitacionales. En otras palabras, la manera en la que distorsionan el espacio-tiempo en tres dimensiones. A medida que la red de detectores crezca, los científicos podrán usar esta polarización para extraer datos inéditos de objetos a gran distancia. En este sentido la astronomía gravitacional se postula como una nueva forma de estudiar y entender el cosmos.

Desde hace semanas se venía rumoreando la posibilidad de que el anuncio de LIGO fuera la primera detección de ondas gravitacionales provenientes de estrellas de neutrones.

Al final no ha sido así, pero es que aunque este tipo de estrellas tienen una masa enorme, su detección a nivel gravitacional requiere instrumentos aún más precisos. Se cree que en 2034, cuando estén desplegadas las tres antenas de las sondas LISA (LaserInterferometer Space Antenna) estaremos en condiciones de captar ondas gravitacionales con una precisión nunca antes vista. [vía Science Alert]