DJI no se ha quedado cruzada de brazos mientras GoPro trata de hacerse un hueco en su mercado con su nuevo GoPro Karma. El veterano fabricante de drones contraataca con el Mavic, un cuadricóptero plegable con la potencia del Phantom y sus mismas funciones, pero en un tamaño mucho más portátil y ligero.

Lo primero que llama la atención del Mavic Pro es su formato. Plegado cabe perfectamente sobre la palma de la mano. Pese a ello, tiene los mismos excelentes sensores que el DJI Phantom 4, lo que le permite esquivar obstáculos, aterrizar en modo completamente autónomo, seguir a objetivos o volar en interiores aunque no haya GPS. Su velocidad punta baja un poco (de 72 a 64 km/h) pero no es una pérdida apreciable. En cuanto a la autonomía, es capaz de volar 27 minutos con una sola carga.

A nivel de cámara, el Mavic Pro tiene casi la misma cámara que el Phantom 4. Graba vídeo en 4K a 32fps o en calidad 1080p y 96 fotogramas por segundo. También saca fotos en 12 megapíxeles y soporta formato RAW. Su principal pega es que reduce algo el ángulo de visión del Phantom 4 (de 94 a 78 grados).

Entre sus puntos más fuertes está también la capacidad de hacer streaming a 7 kilómetros de distancia del piloto e incluso la promesa de subir vídeos a servicios de directo como Periscope o Facebook Live en calidad 1080p (dependiendo, por supuesto, de la conexión). Además de con el mando, también se podrán controlar algunas de sus funciones mediante algunos gestos básicos.

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El DJI Mavic Pro saldrá a la venta a un precio de 750 dólares. Es más asequible que el Gopro Karma (que cuesta 800 sin la cámara), pero está por ver si con ello atraerá a un público más casual al mercado de los drones. Atractivos, desde luego no le faltan, pero sigue siendo un precio elevado para el comprador casual. [vía Financial Times]

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