GIF: Andrew Liszewski vía Nature

Un equipo de científicos ha conseguido devolver la movilidad a dos monos paralíticos mediante un dispositivo inalámbrico implantado en su cerebro. Pasarán años antes de que se pruebe en humanos, pero es la primera vez que se consigue algo así y marca un paso importante en esta dirección.

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El sistema, denominado interfaz neuroprotésica cerebro-espinal, actúa como un bypass entre las señales del cerebro y la columna vertebral para evitar la lesión medular que impide el movimiento de las extremidades. Ha sido desarrollado por el neurocientífico Grégoire Courtine y sus colegas de la Escuela Politécnica Federal de Lausana con ayuda de la Universidad de Burdeos, Motac Neuroscience y el Hospital Universitario de Lausana.

Según un estudio publicado en Nature, es la primera vez que se utiliza un dispositivo neuroprotésico para restaurar la motricidad en primates. Los científicos no han abordado problemas complejos como el equilibrio, la dirección y la capacidad de evitar obstáculos, pero son optimistas sobre el futuro de la tecnología y creen que podrá adaptarse a los seres humanos.

Como explica la neurocirujana Jocelyne Bloch en este vídeo, los macacos del ensayo eran incapaces de mover su pierna derecha porque una lesión medular impedía que las señales cerebrales de la corteza motora (la parte del cerebro responsable del movimiento) llegaran a las neuronas que activan los músculos. Los nervios de la médula espinal no cicatrizan espontáneamente después de una lesión, y los científicos no han tenido mucha suerte hasta ahora con fármacos y técnicas regenerativas, pero estos monos fueron capaces de caminar seis días después de su lesión.

El dispositivo que Courtine y sus colegas implantaron en el cerebro de los macacos interpreta la actividad generada por la corteza motora y transmite esa información a un sistema de electrodos sin cables colocados sobre la superficie de la médula, justo debajo de la lesión. Un ordenador se encarga de decodificar las señales cerebrales y codificarlas en movimientos de flexión y extensión. Por último, un estímulo de pocos voltios activa los músculos específicos de la pierna paralizada y hace posible el movimiento.

“Por primera vez puedo imaginar a un paciente completamente paralizado mover sus piernas gracias a esta interfaz cerebro-espinal”, comenta Bloch. Ya se habían utilizado sistemas similares para mover prótesis robóticas, pero es la primera vez que se utiliza para activar músculos tan complejos. Los investigadores esperan que el dispositivo también funcione para lesiones espinales más serias, aunque es probable que para eso haga falta el apoyo de otros estímulos, químicos y eléctricos.

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Cabe destacar que los investigadores seccionaron deliberadamente la médula espinal de los monos (dos macacos rhesus) para provocar su parálisis en la pierna derecha. Los ensayos fueron realizados en China, donde los protocolos a seguir son más relajados y no existe una sensibilidad ante el maltrato animal tan avanzada como en Europa.

La Organización Mundial de la Salud estima que entre 250.000 y 500.000 personas sufren una lesión de la médula espinal cada año en el mundo.