El AC-130J “Ghostrider” es la nueva joya del cuerpo de operaciones especiales de la fuerza aérea estadounidense. Dos pilotos acaban de dejar inservible uno de estos aviones pesados de ataque durante un vuelo de prueba en el que la aeronave acabó haciendo un vuelo invertido.

Resulta difícil de creer que un avión no pueda volar cabeza abajo, pero la realidad es que no todas las aeronaves están preparadas para esa maniobra. El Ac-130J es un nuevo modelo cuyo diseño desciende directamente del mítico C-130 “Hércules”. Está pensado para volar parsimoniosamente mientras ataca con su arsenal a blancos en tierra o carga suministros, pero no para hacer acrobacias. Dos pilotos del escuadrón de prueba 413 lo han descubierto por las malas. El informe de la fuerza aérea describe así el incidente:

Mientras operaba a una altura de 15.000 pies (4.500 metros) la aeronave sobrepasó el ángulo de deriva objetivo y perdió el control. Durante unos instantes, realizó un vuelo invertido y perdió 5.000 pies de altura hasta que los pilotos lograron recuperar el control. La tripulación logró volver a tierra sana y salva, pero el Ghostrider ha quedado completamente inutilizado tras exceder sus limites estructurales de carga y las fuerzas G que es capaz de soportar.

En el informe, la fuerza aérea ha excusado a los pilotos explicando que el instrumental no respondió adecuadamente a la inversión, y que semejante incidente no estaba adecuadamente documentado en ningún procedimiento de vuelo. El AC-130J aún no está operativo. Sigue en fase de prueba precisamente para detectar problemas como este.

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En definitiva, no es que el avión se haya estrellado, pero las fuerzas que ha tenido que soportar su fuselaje hacen que no sea seguro que vuelva a volar. El avión, que cuesta 115 millones de dólares, será desmontado para reaprovechar todos los componentes. [Flightglobal vía Foxtrot Alpha]

Fotos: Fuerza aérea de Estados Unidos y Wikimedia Commons

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