Una de las novedades más singulares del Salón Internacional del Automóvil de Ginebra no es un coche, al menos no uno completo. Se trata de Génesis, una carrocería completamente impresa en 3D por la compañía alemana EDAG. El prototipo de este monoplaza, inspirado en la biología de las tortugas, es un atisbo de la tecnología que revolucionará la industria del automóvil en unos años.

Las principales marcas ya utilizan la impresión 3D en tareas de diseño y prototipado. Sin embargo, la posibilidad de imprimir todo el chasis del coche o piezas completas abre un mundo de posibilidades completamente nuevo. Para empezar se podría optimizar mucho más el peso del vehículo afinando la estructura interna que soporta los paneles.

Producción más fácil

La impresión 3D permitiría, además, simplificar enormemente las líneas de producción. Tras imprimir la carrocería en una sola pieza tan sólo habría que añadir la mecánica, la electrónica y los interiores. La impresión también podría cambiar completamente el aspecto de los talleres de chapa y pintura, donde simplemente se reimprimirían las partes dañadas.

Ambas cosas implican una mayor libertad a la hora de diseñar vehículos comerciales con formas más rompedoras, y abren también nuevas posibilidades a la personalización. La impresión 3D eliminaría de un plumazo una buena parte del mercado de repuestos, sustituidos por material en bruto y planos 3D digitalizados.

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Por supuesto, ese futuro no va a venir hasta dentro de unos años. Primero hay que perfeccionar la impresión 3D en materiales como el metal, y escalar los sistemas para que permitan hacer piezas más grandes con un coste asumible. Quizá los primeros avances no lleguen bajo la forma de todo un coche, sino de sus piezas por separado. Sea como sea, la fabricación aditiva que ofrecen las impresoras 3D aplicada a la automoción es un campo que va a dar mucho que hablar. [EDAG Génesis]

Basado en un artículo de Máté Petrány para nuestros compañeros de Jalopnik