En un inusitado giro de los acontecimientos, la NSA asegura ahora que los supuestos casos de espionaje y escuchas telefónicas en España y Francia son cosa de las agencias de inteligencia de esos países, no de la NSA Estadounidense.

En unas declaraciones hechas a The Wall Street Journal, el Director de Inteligencia Nacional, James Clapper, asegura que los casos desvelados en Francia y España son obra de las agencias de ambos países, y que esos servicios de inteligencia fueron los que después pasaron los datos de las llamadas a la NSA.

En el caso español, las declaraciones de Clapper son doblemente graves. Por un lado se reconoce implícitamente que efectivamente hubo más de 60 millones de casos de espionaje telefónico en España. Por otro, pone en entredicho al propio gobierno español ya que, o bien estaban al tanto del espionaje del CNI (Centro Nacional de Inteligencia) y su reacción fue escurrir el bulto llamando al embajador estadounidense a consultas, o no tenían ni idea de lo que pasaba. No sabemos cual de los dos casos es más vergonzoso.

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La NSA añade, en sus declaraciones al WSJ, que los datos recogidos por las agencias extranjeras son parte de acuerdos de colaboración entre diferentes servicios de inteligencia y que no estaban orientadas a ciudadanos de esos países, sino al exterior. [WSJ]