Han Seo, uno de los investigadores. CSIRO

El aceite del que llevamos toda la vida renegando y hablando de él como el barato, ese que generalmente no quieres utilizar para hacer una buena tortilla, resulta que puede ser la clave para el boom del grafeno. Los científicos han convertido el aceite de soja en el material 200 veces más fuerte que el acero.

Así lo explican desde la agencia estatal australiana (CSIRO), quienes han descubierto que el aceite de soja podría significar, ahora sí, la estandarización de ese material largamente anunciado como el futuro. En esencia y como cuentan, han encontrado una manera de convertir el aceite en material de grafeno, una técnica que podría reducir considerablemente el coste de fabricación del nanomaterial.

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El grafeno es una sustancia compuesta de carbono puro, con átomos dispuestos en patrón regular hexagonal en una hoja de átomo hasta 200 veces más fuerte que el acero. Además, su densidad es casi la misma que la fibra de carbono y bajo ciertas condiciones puede llegar a convertirse en un superconductor que transporta electricidad con resistencia cero.

Esto le confiere al material unas posibilidades extraordinarias en la electrónica, la medicina o incluso en otras áreas como la desalinización del agua, aunque con una pega: la producción del material es costosa y limitada. Así que hasta que podamos encontrar una manera rentable de producir en masa, nos debemos de acostumbrar a que sus logros se reduzcan en la mayoría de los casos a los laboratorios.

Una de las películas de grafeno conseguidas. CSIRO

Hasta ahora. Porque es en este punto donde aparecen los científicos australianos, quienes confirman haber logrado crear grafeno en condiciones normales de aire utilizando aceite de soja barato. Según explica Zhao Jun Han, uno de las investigadores:

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Este proceso para la fabricación de grafeno es rápido, simple, seguro y potencialmente escalable. Esperamos que nuestra tecnología única reduzca el coste de la producción de grafeno y mejore la captación en nuevas aplicaciones.

Dicho proceso ha sido bautizado como GraphAir e implica hervir el aceite de soja en un horno de tubo durante 30 minutos, causando que este se descomponga en bloques de carbono que posteriormente se enfrían sobre una lámina de níquel donde se difunde un pequeño y delgadísimo rectángulo de grafeno (de apenas un nanómetro de grosor).

Desde CSIRO explican que no sólo es más barato (con una reducción del coste de hasta 10 veces) y sencillo para la producción del material, también es más rápido. Además, ofrece una opción más sostenible para el reciclaje del aceite de cocina.

El reto a partir de ahora es intentar producir mediante la técnica una película de grafeno mucho más grande que esos rectángulos de 5 x 2 centímetros conseguidos, ellos mismos creen que podrían llegar hasta el tamaño de una tarjeta de crédito. El tiempo dirá si estamos por fin ante el método que produzca el grafeno en masa de forma barata.

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Asombroso, el aceite de soja da para cocinar un huevo frito o para construir el material del futuro. [Nature vía ScienceAlert]