La excavación en la cueva en el suroeste de Alemania, en 1937. momento en el se descubrió un fémur de 124.000 años. Photo Museum Ulm

¿Podemos haber estado “apareados” con neandertales hace más de 219.000 años? Hasta ahora diríamos que no. Si los humanos modernos no llegaron a Europa hasta hace unos 60 mil años, es imposible. Sin embargo, el análisis del ADN mitocondrial de un fémur podría reescribir la historia.

Se trata de un hueso descubierto en una cueva en el suroeste de Alemania, un fósil que ha proporcionado a los investigadores pruebas concluyentes de que una pequeña población de humanos dejó África y luego desapareció, mucho antes de la gran migración que vio a los humanos poblar el planeta.

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Lo cierto es que la historia entre los humanos modernos y los neandertales es algo complicada. Ambos son considerados primos cercanos, ya sea bajo la misma especie de Homo sapiens o simplemente como una especie estrechamente relacionada, el Homo neanderthalis.

Las mitocondrias, nuestras baterías de células, contienen un conjunto de genes separados del ADN agrupado dentro de nuestro núcleo. Dado que el ADN mitocondrial muta de una manera bastante predecible y conservada, podemos medir y mapear sus mutaciones para tener una buena idea de en qué momento dos poblaciones lo compartieron por última vez.

El fémur neandertal. Photo Museum Ulm

Así, las diferencias entre nuestros genes mitocondriales sugieren que compartimos por última vez un antepasado común hace poco más de 400.000 años, aunque estudios anteriores sobre el ADN nuclear habían estimado una división desde hace casi 800.000 años.

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En este caso, también tenemos que hablar de otro grupo de primos humanos, los apodados como Denisovanos, quienes también se separaron de un grupo de neandertales hace aproximadamente 400.000 a 450.000 años, antes de que vagaran por la Tierra.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que los Denisovanos tienen ADN nuclear que coincide con el ADN de los neandertales más que con el nuestro. Además, tiene mucho sentido, ya que los Denisovanos probablemente se separaron de una población de Neandertales.

Sea como fuere, se sabe que nuestros antepasados ​​emigraron fuera de África hace algún tiempo, aproximadamente 50.000 años, antes de establecernos en todo el mundo. El ADN tomado de humanos modernos con un linaje no africano revela que tenemos genes que han evolucionado en los neandertales y en los Denisovanos, lo que sugiere que había una cierta relación.

Representación de la evolución. Max Planck Institute

Es más, teniendo en cuenta que las poblaciones tuvieron la oportunidad de mezclarse en Europa en un lapso de unos miles de años, algún tipo de “encuentro” no debería ser tan sorprendente. Con todo, el nuevo descubrimiento no deja de ser una sorpresa. El ADN mitocondrial lo situó cerca de hace 124.000 años. Según los investigadores:

El hueso, que muestra evidencias de haber sido roído por un gran carnívoro, proporcionó datos genéticos mitocondriales que demostraron que pertenece a la rama neandertal”. Lo interesante es que las mitocondrias de este Neandertal no provienen del mismo grupo que las pertenecientes a otros huesos de Neandertal previamente analizados. En su lugar, proviene de un linaje que data de al menos 220.000 años

Por tanto, el análisis no sólo sugiere que los humanos modernos podrían haber entrado en Europa y ser “amigables” con los neandertales mucho antes de lo que creíamos, también muestra que los propios neandertales eran más diversos de lo que se pensaba:

Este escenario concilia la discrepancia en el ADN nuclear y las filogenias del ADN mitocondrial de los homínidos arcaicos y la inconsistencia de la población moderna humana-Neanderthal.

Por cierto, aunque todo apunta a ello, los investigadores dicen que es una posible explicación, pero no cierran la puerta a la posibilidad de que el hueso provenga de otra población distinta que había migrado de África. [Nature vía NewScientist]