Mark Snow, en su estudio de la época de X-Files. Foto: Wikimedia Commons

En 1992, el veterano compositor Mark Snow se reunió con un productor televisivo llamado Chris Carter que necesitaba una sintonía para una nueva serie. Aquel encuentro fue el principio de una de las bandas sonoras más míticas de la historia de la televisión: X-Files. Lo que menos gente sabe es que esa famosa pieza musical que todos llevamos en el cerebro nació gracias a un afortunado accidente .

Las instrucciones de Carter a Snow fueron concisas, pero un poco difusas: “Solo haz una de esas encantadoras melodías que los boy scouts hacen por la noche alrededor de la hoguera justo antes de que surja el monstruo y se los coma”. Para ayudar en el proceso creativo, Carter le cedió a Snow unos cuantos CDs con la música que más le gustaba. Entre ellos había temas de Portishead, Philip Glass, Steve Reich, o The Smiths. Mark Snow no era en absoluto un novato en las lides de componer, pero la sintonía de X-Files se le resistía y, tras varias pruebas, Carter no acababa de dar el visto bueno.

Los agentes Mulder y Scully, en la serie original.

Frustrado, Mark Snow decidió comenzar desde cero otra vez y se encerró en su garaje. Accidentalmente, el compositor apoyó el codo sobre el teclado de su sintetizador y activó un efecto eco. Intrigado, comenzó a probarlo con diferentes instrumentos, pero no funcionaba. Finalmente terminó en un silbido pregrabado del dispositivo llamado Whistling Joe. En ese momento, su esposa Glynn, que pasaba por delante de la puerta se asomó y le dijo: “¡Eh! Eso suena interesante”.

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Snow decidió grabar a su esposa silbando y combinarla con el extraño efecto eco del sintetizador. El resultado es esa melodía fantasmagórica que se te mete en la cabeza como un virus y que ha marcado a varias generaciones de espectadores.

Desde entonces, el tema principal de la serie ha conocido cientos de versiones, pero ninguna tan afinada y definitiva como la original. De hecho, Mark Snow trató de realizar una actualización del tema para la nueva temporada de X-Files y fue imposible dar con nada mejor. Los nuevos capítulos de las aventuras de Mulder y Scully comienzan con exactamente la misma banda sonora.

Por supuesto, la música no hubiera sido posible sin el talento de Snow, pero es curioso como a veces los mejores trabajos comienzan cuando los artistas logran dar con algo fuera de los márgenes habituales de su cerebro. La casualidad puede ser una excelente fuente para la creatividad. [vía Motherboard]


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