El SSD del nuevo MacBook con Touch Bar, en el centro de la imagen.

El nuevo MacBook de 2016 viene en dos versiones: una convencional y otra con la barra táctil. Si tienes intención de comprarte el que tiene Touch Bar, ten calcula muy bien cuánto almacenamiento necesitarás, porque más tarde no podrás cambiarlo.

La versión sin barra lleva en su interior una unidad de almacenamiento SSD. No es el formato típico SATA II de 2,5 pulgadas, sino uno de los nuevos NVMe PCIe SSD, pero al menos se puede cambiar por otro de más capacidad si lo necesitamos (y si estamos dispuestos a pagar una fuerte suma).

El MacBook con Touch Bar (no importa si es el de 13 o el de 15) no tiene tanta suerte. Los primeros propietarios que se han atrevido a abrir uno se han encontrado con que el chip SSD está directamente soldado a la placa base. Cambiarlo no va a ser nada fácil, suponiendo que se pueda.

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Para rematar, existe cierta controversia en cuanto al espacio que separa las baterías. Varios usuarios apuntan a que es excesivo para garantizar la autonomía teórica de 10 horas que Apple estima. Hasta que no se hagan más pruebas a largo plazo es complicado saber por qué los módulos de batería parecen tan separados entre sí. [vía 9to5 Mac]