El célebre arquitecto Norman Foster y dos importantes estudios británicos llevan desde 2012 trabajando en un plan que, si llega a aprobarse, convertiría Londres en un nuevo paraíso para los ciclistas. El proyecto se llama SkyCicle, y consiste en aprovechar las numerosas vías de tren que cruzan Londres para construir autopistas elevadas para uso exclusivo de bicicletas.

Uno de los grandes problemas a la hora de crear carriles para bicis es la falta de espacio en muchas calles atestadas de coches y vehículos pesados. SkyCicle soluciona ese problema aprovechando el trazado de las vías de tren. La primera fase del proyecto contempla crear una primera vía de más de 219 kilómetros entre el centro de Londres y Liverpool. Para acceder a esa autopista se construirían rampas de entrada y salida en más de 200 puntos.

La red viaria completa para bicicletas constaría de un total de 10 autopistas elevadas, y su construcción llevaría 20 años. ¿El principal problema? El precio. Solamente la primera fase ya cuesta 200 millones de libras (en torno a 300 millones de dólares). La institución británica que gestiona el transporte ferroviario está encantada con la idea, pero ahora Foster y los estudios Exterior Architecture y Space Syntax necesitan encontrar a alguien dispuesto a financiar el proyecto. [BBC]

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