Imágenes: Alex Cranz / Gizmodo

El Apple Watch original no era el producto increíble que esperábamos, pero hacía lo que prometía. Podías atender llamadas desde tu muñeca, ver las notificaciones de tu teléfono e incluso hacer un seguimiento de tu ritmo cardíaco. Y con la última actualización de software, el reloj tiene la velocidad y las mejoras de la interfaz que necesitaba. ¡Ahora puedes mandar mensajes! O escribir un correo electrónico entero. El problema es que solo los nerds quieren un smartwatch así; de manera que, para la nueva versión denominada Series 2, Apple se ha centrado en lo que la gente realmente quiere: un medidor de fitness.

El primer Apple Watch (que ahora se llama Series 1) era un dispositivo objetivamente aburrido, que no hacía lo suficiente para justificar sus innumerables aspectos molestos —entre ellos el lag, la terrible duración de la batería y los controles confusos. Gracias al atractivo de Apple, sin embargo, se convirtió en el smartwatch más vendido de todos los tiempos (lo que tampoco quiere decir gran cosa). Todavía se encuentra muy por debajo del wearable más vendido, el Fitbit, que acapara el 24,5% del mercado, cuando Apple solo tiene un 7,5%.

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Uno de los grandes motivos es el precio. La mejor pulsera de Fitbit cuesta solo $150. El Apple Watch Series 1 partía originalmente de $350, y ahora con descuento parte de $270, que sigue siendo muy caro. Apple calculó mal lo de vender el Watch original como un artículo de moda. Eso hizo que fuera difícil de vender a los aficionados de los relojes, que quieren que el reloj revalorice su precio en lugar de depreciarse como un producto tecnológico. Y también hizo que fuera difícil de vender a los fanáticos de la moda porque, a pesar del número de correas caras que hay disponibles, sigue siendo una caja cuadrada.

Pero tal vez el motivo más importante sea que nadie desea especialmente un smartwatch. Los relojes inteligentes no contribuyen de manera significativa a tu día a día, como un smartphone o una pulsera de fitness. Un teléfono es una necesidad, y una pulsera de fitness, al igual que los pantalones de yoga, las zapatillas de deporte y las camisetas de Under Armour, te identifican como una persona comprometida con su salud; por no mencionar el hecho de que realmente hacen algo útil. El Apple Watch original, en cambio te identificaba como un idiota con una línea de crédito decente y pasión por las notificaciones.

Si miras las cifras de venta, tiene mucho sentido que Apple deje de anunciar el reloj como el futuro de la tecnología y la moda, y empiece a comercializarlo como el medidor de fitness más atractivo y con más funciones del mercado. Al combinar el nuevo enfoque de fitness con una gran actualización del sistema operativo, una batería mejorada y una mejor velocidad, el Apple Watch se ha convertido de repente en un dispositivo que un ser humano racional podría comprar sin remordimientos.

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Apple ha logrado introducir un hardware bastante impresionante en el cuerpo cuadrado del reloj. Además del lector óptico de ritmo cardíaco y el acelerómetro que registra el movimiento, que ya estaban en el Series 1, el nuevo modelo integra un GPS increíblemente preciso para el seguimiento de carreras, paseos y veces que sacamos al perro. El nuevo Watch tiene un modo a prueba de agua que se enciende con un botón en pantalla, así que puedes llevarlo contigo aunque diluvie, vayas a nadar o estés sudando como un cerdo. Es un fastidio tener que recordar encender la resistencia al agua, pero nuestra unidad de prueba se empapó varias veces mientras me lavaba las manos y el dispositivo siguió funcionando correctamente.

Estas funciones están muy bien, pero vale la pena señalar que son características estándar en smartwatches de fitness como el Moto 360 Sport y el —horrible, pero supercompleto— Garmin Epix.

Gracias a Dios, el Apple Watch no se parece en nada a un gadget de fitness. En lugar de decir a gritos “me estoy entrenando para un triatlón”, grita “me gusta que parezca que hago ejercicio, pero ¿qué me dices de lo bonitas que son estas correas intercambiables?”. Las correas básicas de plástico y nailon casan perfectamente con esa estética fitness/moda, y son lo suficientemente ligeras para no interferir con tus entrenamientos. Las correas más caras podrían no resultarte cómodas para entrenar. Llevo una correa de metal en mi Series 1 y es lo bastante pesada para distraerme cuando intento hacer cualquier tipo de ejercicio de alta intensidad.

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Si no usas el GPS integrado del Apple Watch Series 2 (puedes usar el del iPhone mediante Bluetooth en su lugar) ganarás un gran impulso en la batería. No es lo bastante grande como para irte a dormir con el reloj —tanto el nuevo como el viejo son dispositivos que te obligan a cargarlos cada noche—, pero podrás, en ocasiones, olvidarte de cargarlo y superar parte del día siguiente. La mayoría de las noches, mi Series 1 acaba con un 20 o 30% de carga. El Series 2 se sitúa en torno al 50%.

La batería más grande para el GPS no es la única razón por la que el Series 2 parece durar un poco más. A pesar de tener una pantalla mucho más brillante (Apple habla de una potencia de 1000 nits, dos veces más brillante que un iPhone) el Series 2 hace un uso más inteligente del brillo automático. Es más tenue en baja luz que el Series 1 y parece que solo usa su brillo máximo cuando la luz solar incide directamente en la pantalla. Por eso el Series 2 no gasta tanta energía en hacer que la esfera del reloj sea visible.

Hay otro cambio importante en el nuevo Apple Watch que no está relacionado con el fitness ni con la gestión de batería. El Series 2 es más rápido que el Series 1, que ya vio una importante mejora en ese sentido con watchOS 3. El dispositivo nuevo usa el mismo procesador que el Series 1, pero una nueva GPU hace que las animaciones vayan más rápido, lo que significa que las aplicaciones se abren más rápido. La aplicación Philips Hue tarda 2,42 segundos en abrirse con un Series 1, pero solo 1,67 segundos en el Series 2. Y tanto Dark Skies como Fantastical se abren en menos de un segundo, mientras que en el Series 1 se toman un poco más de un segundo. No son cifras revolucionarias. No son un motivo para pasarte al nuevo Apple Watch. Pero son perceptibles.

El Series 2 y el Series 1 son prácticamente indistinguibles, excepto por el anillo de metal alrededor de los sensores del Series 2.

Más allá del nuevo hardware, una de las razones por las que ambas versiones del Apple Watch son ahora legítimamente buenas es watchOS 3. Scribble, la nueva función de reconocimiento de escritura de Apple, hace que responder a los mensajes o chats de Slack sea casi tan fácil como responder en un teléfono. La aplicación Entreno y la aplicación de acompañamiento para iOS Actividad son tan buenas como el software hecho por Fitbit y sus homólogos. La aplicación Respirar es un acercamiento idiota a la medicina alternativa de tomar conciencia de ti mismo, pero también es una buena forma de tomarte un descanso rápido cuando la ansiedad amenaza.

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Si no tienes reloj o quieres dar el salto desde un medidor de fitness que ofrece una escasa selección de notificaciones y un cuerpo relativamente aburrido, entonces es el momento de considerar la compra de un Apple Watch. Es la actualización lógica desde un medidor como el Fitbit Charge 2 (o el Charge HR). Cuesta $350 o más, lo cual es caro, pero al menos ya no se percibe como un producto en fase beta.

En resumen

  • La mejora de la batería y el impulso en velocidad son atractivos, pero no vale la pena cambiar de reloj si tienes un Series 1.
  • De hecho, no vale la pena que compres este en lugar del Series 1 si no necesitas la resistencia al agua ni el GPS.
  • watchOS 3 ha sido una bendición para el Apple Watch.
  • El otro día atendí sin querer una llamada de mi madre con el reloj. Les mandó un saludo a todos los lectores de Gizmodo. Después colgó porque no me escuchaba muy bien.

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