Una tormenta con enormes ráfagas de viento en el centro de Europa provocó una situación aterradora para un Boeing 737-800 que trataba de aterrizar en Salzburgo. Las imágenes, tanto del interior del avión como del exterior, son impactantes. Sin embargo, no es tan peligroso como parece.

La denominada como tormenta de Herwart trajo a gran parte de Europa central ráfagas de viento a velocidades de vértigo. Las dos secuencias que se grabaron en el aeropuerto austriaco dan una idea de la dificultad que entrañaba tratar de aterrizar.

Como se puede apreciar, los vientos cruzados atraparon al Boeing cuando estaba muy cerca de su llegada. El avión se ladea violentamente y en el último momento parece que va a ocurrir un accidente debido a un giro extremo hacia el ala derecha. Finalmente, la aeronave toca tierra para inmediatamente tomar impulso y regresar al cielo.

La secuencia desde el interior de la aeronave es incluso más estremecedora, mostrando con crudeza la fuerza del viento y cómo funcionan las estructuras de las alas. En el clip se aprecian momentos donde da la sensación que la sección izquierda está a punto de salir despedazada por culpa de la fuerza del viento.

Advertisement

Finalmente y tras un rodeo, el Boeing 737-800 logró aterrizar sin ningún percance. Para los pasajeros del vuelo quedará el gran susto que debieron pasar, sin embargo y contrario a lo que muestran las imágenes, no existe tanto peligro como parece.

Como vemos en el siguiente vídeo de Airbus, lo cierto es que los aviones actuales están preparados para circunstancias como la vivida en Salzburgo, e incluso peores. La estructura de la aeronave y sus alas pasan por una serie de pruebas exhaustivas donde se mide su capacidad para repeler todo tipo de situaciones críticas.

Por ejemplo, la mayoría de los modelos de aviones comerciales pueden llegar a doblar sus alas casi 90 grados en los bancos de pruebas. Con el fin de averiguar cómo se comportan las alas y el fuselaje cuando el avión lleva desde una carga normal hasta una excepcional durante su vida útil, los fabricantes realizan las denominadas como “pruebas estáticas”.

Advertisement

En la pieza de Airbus el A350 fue sometido a una carga 1,5 veces mayor que la que jamás experimentará en vida. No sólo eso, bajo una carga máxima, la punta del ala se elevó más de 5 metros, formando un ángulo de casi 90 grados.

En la última fase de seguridad durante la construcción de un avión se suelen romper los primero modelos de alas. Gracias a ello, los fabricantes pueden saber cuál es el punto máximo de peso que pueden soportar antes de un posible fatal desenlace, y así asegurar que dicho punto se encuentra más allá del nivel de carga normal que se ha previsto.

Así que la próxima vez que vayas en un vuelo cuyo aterrizaje comienza a moverse más de la cuenta, recuerda: no es tan grave como parece y el avión está extremadamente bien preparado para que todo vaya bien. [ABC]