El Santo grial es una de las reliquias más buscadas de la cristiandad. Solo en Europa hay 200 copas que aseguran ser el mítico cáliz en el que se supone que Jesucristo bebió durante la última cena. Dos historiadores españoles acaban de añadir un nuevo candidato a Santo Grial: la copa de la Infanta Doña Urraca.

Popularmente conocido como el cáliz de Doña Urraca, esta copa profusamente decorada no es el Santo Grial en sí mismo, si es que algo así existe, pero podría esconderlo en su interior. La copa está formada por dos cuencos de ágata y ónice unidos entre sí por una estructura de oro con piedras preciosas. La especialista en textos medievales Margarita Torres, y el historiador Jose Manuel Ortega del Río así lo explican en el libro titulado Los Reyes del Grial.

La obra es el resultado de tres años de investigación después de que Torres y Ortega encontraran unos antiguos pergaminos egipcios en la Universidad de Al-Azhar, en El Cáiro. Según esos antiguos documentos, la pieza superior del cáliz, hecha de ágata y a la que le falta un fragmento, es el mítico Santo Grial.

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Las pruebas de estudio tipológico del ágata que se han hecho a esa parte del cáliz indican que pertenece al periodo entre el siglo I a.C. y el I d.C. Según Los Reyes del Grial, la copa estuvo guardada durante siglos en la Iglesia del Santo Sepulcro de Jerusalén, hasta que el Califa Fatimí del norte de África la regaló al rey de Taifas de Denia, en España.

El objeto acabó en manos de Fernando I, padre de la infanta Doña Urraca. Actualmente, el cáliz se conservaba en el Panteón de los Reyes de la basílica románica de San Isidoro, en León. Según explican en el diario The Guardian, los conservadores del templo han decidido retirar el objeto de exhibición debido al súbito aumento de visitantes y devotos tras la publicación del libro.

Habrá que leer el libro al completo para conocer en detalle cómo los autores demuestran "científicamente" que este cáliz es en realidad el Santo Grial, algo de por sí complicado cuando se estima que existen cientos de supuestos Griales solo en Europa.

Como apunta el periodista Luis Alfonso Gámez en Magonia, la gran mayoría de historiadores señalan que el Santo Grial es una leyenda de origen celta. En sus propias palabras:

Quien primero habló del Grial como tal fue Chretién de Troyes en el poema de Perceval, del siglo XII, donde no queda claro qué tipo de recipiente es. Posiblemente poco después, el cuerno de la abundancia se transmutó en el cáliz de la Última Cena y el recipiente en el que José de Arimatea habría recogido la sangre de Jesús de la herida abierta por el lanzazo del soldado romano. Así habría empezado la leyenda que vincula la copa a Jesús de Nazaret y dio lugar a la multiplicación de griales en una Edad Media en la que la fabricación de reliquias fue una muy rentable industria y llegó a haber decenas de, por ejemplo, santos prepucios.

El Santo Grial de León es tan auténtido como la pluma de arcángel -no está claro si de san Miguel o san Gabriel- guardada en el monasterio valenciano de Liria.

Imagen de portada: César Manso / AFP / Getty Images. Foto del cáliz: José Manuel Benito Álvarez, vía Wikimedia Commons.