El Gran colisionador de hadrones, o LHC por sus siglas en inglés, es el acelerador de partículas más grande del planeta. Sin embargo, esta descomunal instalación subterránea de 27 kilómetros de circunferencia es una nadería comparado con el nuevo acelerador que los responsables del CERN ya están planificando, una bestia de entre 80 y 100 kilómetros de circunferencia.

El nombre de este acelerador es HL-LHC, siglas para Gran colisionador de hadrones de alta luminosidad. Si la energía del actual LHC se mide en unos 14 teraelectronvoltios (TeV), el nuevo acelerador alcanzaría los 100 TeV. En la práctica, esto supone más energía, más colisiones de partículas y mayores posibilidades de desentrañar misterios de la física subatómica.

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El nuevo colisionador no comenzará a construirse mañana. Según la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN, por sus antiguas siglas) que gestiona la instalación, el actual LHC aún tiene, por lo menos, dos décadas de utilidad por delante. El plan para el nuevo colisionador será sometido a estudio durante cinco años antes de empezar a construir nada. [CERN]