Otra vez será. Hoy SpaceX se queda con el sabor agridulce de haber logrado poner en órbita el satélite meteorológico DSCOVR, pero sin poder recuperar la fase uno del cohete Falcon. Las pésimas condiciones climatológicas, con olas de hasta siete metros en la zona del Atlántico del aterrizaje, han impedido que la misión de hoy fuera histórica.

El objetivo de SpaceX es poner satélites y cargamento en órbita para sus clientes, y la NASA ya no podía esperar más. El satélite meteorológico DSCOVR dormirá hoy en el espacio y podrá comenzar su propia misión. En el camino ha quedado la fase uno del Falcon 9, que en vez de aterrizar sobre la plataforma ha caído en el océano y lo más probable es que no pueda recuperarse.

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Debido al mal tiempo y el fuerte oleaje, SpaceX no pudo utilizar la barcaza flotante. Las olas en el Atlántico era de varios metros de altura y, además, solo tres de los cuatro motores de la plataforma estaban operativos. Por eso, la compañía decidió ni siquiera intentarlo y aterrizar el cohete directamente en el océano.

Elon Musk aseguró que el cohete Falcon 9 aterrizó en el océano a unos 10 metros del objetivo inicial. Lo hizo de forma suave y vertical, pero el problema fueron las condiciones meteorológicas. Con buen tiempo, ha dicho, habrá buenas probabilidades de éxito la próxima vez. Publicó además esta imagen del aterrizaje del cohete sobre el mar, una toma desde lo alto:

Además de los datos de telemetría de ese amerizaje controlado, Elon Musk ha prometido modificar la plataforma flotante para que ni las olas de tres pisos de altura puedan impedir la recuperación de la fase uno para su posterior reutilización. Si finalmente lo consigue, puede suponer un antes y un después para la carrera espacial. [vía SpaceX]

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