Si hoy te parece que el café de todos los días está un poco más fuerte, quizá no sea cuestión de la bebida, sino del color de la taza en la que lo estás tomando. Un grupo de investigadores de la Escuela de Ciencias de la salud de Australia y la Universidad de Oxford acaba de demostrar precisamente eso, que el color de la taza afecta a nuestra manera de percibir el sabor del café.

Se trata, por supuesto, de un efecto psicológico, no de que el color cambié el sabor real de la bebida. Los investigadores realizaron varias pruebas con voluntarios y un café Latte servido en tazas transparentes, blancas y azul oscuro. Los resultados apenas registran diferencia entre las tazas blancas y de vidrio. Sin embargo, los sujetos del estudio aseguraban que la bebida (que era exactamente la misma) era más intensa y amarga en la taza blanca o transparente que en la azul.

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Los psicólogos explican que este sutil cambio en el sabor puede deberse al contraste entre el color del cafe y el tono de la taza. Los colores claros hacen que el café Latte parezca más oscuro, y que por tanto se perciba como más intenso. De igual manera, los colores oscuros reducen ese contraste y crean el efecto de que el café es más suave y dulce en la mente del que lo toma. Los resultados vienen a sumarse a la gran cantidad de estudios que remarcan la importancia del color, y no solo del olfato o el gusto en la percepción de los alimentos. [vía Flavour Journal]

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