La fotógrafa Corrie White sabe mucho de ello. Lleva años dedicándose a fotografiar pequeños tanques de agua, bien iluminados, en los que deposita crema o agua teñida con tinta. Suele utilizar una Canon EOS 7D para capturar las imágenes. Luego las gira 180 grados y las retoca en el ordenador ajustando los balances de color y luz. El resultado son fascinantes imágenes convertidas en pequeñas obras de arte. Con permiso de la autora, reproducimos debajo algunas de sus fotos.

Puedes ver todo el trabajo en su web, donde también muestra otra técnica, a base de gotas de agua coloreadas. El resultado es impresionante. [Corrie White]

Fotos: Corrie White, reproducidas con permiso de la autora